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Guonderlan

Nada duele tanto como ésta realidad

Estabas triste, muy triste. Y en un edificio feo, muy gris.
Nos perdíamos por las escaleras de incendios. Y te negabas a hablar.
Entrábamos, por una puerta igual de gris, a una habitación casi victoriana: paredes rojas, tapices, alfombras, un hogar encendido. El perfecto contraste con lo que nos rodeaba.
Y ahí, contra la pared cálida de un rincón, y desde tu tristeza , me decías: te amo.
Me lo creí, te juro que me lo creí.
Te contesté que yo también, y mientras nos besábamos pra afirmarlo, me pregunté porqué estarías tan triste.
Y me di cuenta que la que estaba triste era yo, no sé si por creerme esa mentira, que hace mucho ya que no escucho, o por darme cuenta que la que me miento todo el tiempo, soy yo
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3 comentarios

Ma Lau -

A veces. Casi siempre. O no

Olaf -

me preguntaba si besarse es comprobar que se ama

maha -

algo peor que mentirse es mentirse y no creerse. hace dos meses ya que no me creo una y ando como un fantasma.
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