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Guonderlan

Moira, Parca, Perséfone, la huesuda, carablanca....

La muerte, ese recurso forzadamente inútil, esa inevitable esquina en la vereda.
Deseo de no ser y seguir siendo.
Se es apenas lo que no se podría haber querido.
Y sin embargo, al escribir esas palabras, exorcisamos la muerte.
No puedo dejar de pensar en las muertes románticas que produjo Goethe, ni en la muertes obligadas que impusieron los Estados.

Me preocupan las muertes deseadas por los cercanos.
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4 comentarios

Pibe -

"esa inevitable esquina en la vereda". Mooooooy bueno!

Ma Lau -

Yo no hable de desear las muertes de otros, sino de desear la propia muerte, pero por otros, no por mi

roy -

yo le deseo la muerte a la momia negra

Anónimo -

Me preocupan las muertes que se nos desean. Pero más me preocupan las muertes que deseamos, porque más de una vez las deseamos verdaderamente. En fin... Yo no se la deseé (conste) pero, inevitablemente, me alegra la muerte del Papa. ¿O será que no me importa?

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