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Guonderlan

A lo gaucho

Así llegó  mi abuelo  al mundo, a puro guapeo. El médico que atendió a su vieja, allá en  la  Colonia 25 de mayo, en medio de La Pampa, le dijo que ese chico  no iba a  vivir.

Lo  bautizaron Luis María, nombre de político  viejo, como a  todos los siete varones que le siguieron.

Se crió como pudo, como supo, como lo dejaron.

Y se casó con la piba más linda de Quilmes. Una morocha de ojos de tiempo que derretía hasta las baldosas  del  bailongo cuando tangueaba.

La cervecería, el club, la paleta, los amigos de siempre, la política, el campito, la quinta y el chamuyo  eran la monotonía más maravillosa

Pimera hija de su primer hijo.Única nieta mujer. Morcillita con ojos

De su mano  viajé en tren y en subte por primera vez, me enamoré de Buenos Aires, caminé  hasta el  cansancio absoluto,  compré zapatos y  escuché tangos y  quejas de  ´la vida de hoy en día, porque en sus tiempos se vivía mejor.

Tener  monedas pa´l tranvía era una cuestión  de real importancia,por eso siempre ligaba los vueltitos de sus bolsillos.

El  te de manzanilla a  la noche, o el helado de menta y  café, cuando  Titina estaba todavía...Los mates a la tarde, a la mañana, o cuando sea.

El guiso perfumado con romero, salvia y otros yuyos. La siesta del verano, las contracturas de la espalda arrancadas con talco...

Agarrá la pala, decía de cuando en cuando, para no perder esa costumbre.

Se fue, después de estar un par de meses sufriendo como nunca  nunca lo había hecho. Se fue a regar su quinta, a  escuchar un tanguito, a bailar con Titina, a gritar por Perón  hasta que lo persiguieran,  a jugar  a la paleta y a mirar, desde lejos, como seguimos viviendo.

Sin él, pero viviendo

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3 comentarios

Juli -

Busco maneras de acercarme a vos, y el blog es lo más seguro. Me metí en lo de "gente del barrio" y me emocioné hasta llorar con el cuento de tu abuelo, que era casi como mi abuelo gaucho (o criollo...). Como vos, yo lo quería mucho, y tengo recuerdos maravillosos de muchos ratos, pero especialmente, de aquella reunión en la cocina con la Titi cuando fuimos al cumple de Nico y tu abuelo nos sorprendió sin querer con que si nos gustaba el colorado (de la campera, por supuesto).

Bustelo -

Y bue... Qué querés que te diga. Jodido lo tuyo.
En Eduardo Castex, pretendida tierra de Bairoleto, nació por el 27, Ofelia Aloisha Magnoni, hija de dos suizos italianos. Después de ser ligerona por un tiempo no sé cómo fue a parar a 12 de octubre y se casó con un gaita borracho de cuya unión y de su segundo hijo soy descendencia. Elaboraron una vida tranquila en la que un cabarulo que ellos administraron y construyeron con trabajo, les daba de comer. Sospecho que no eran buena gente, por eso me gustan tanto.
Mi abuela todavía vive y podés encontrarla seguramente borracha en una caso a medio empezar o a medio terminar (al fondo está lo que queda de la casa vieja, muy interesante) de la calle Agustín Alvarez entre Río Paraná y Catamarca, de Nueve de Julio. Te digo esto porque sé que es el pueblo en el que vivís vos y en el que tuve la dicha de conocerte y porque me hiciste acordar de ella, con quien no hablo desde que me fui. Me acuerdo que cuando le dije que me venía a Ushuaia ella dijo: "¡Australia! Mirá, pendejo, yo seré inorante, pero sé que Australia es otro país y que si te vas a a ahí vos no vas a volver más. Lo mismo me hizo tu padre". Y se largó a llorar y se negó a despedirme. Si la vez dale mis saludos, que es linda gente, buena no, que la gente buena no existe.

Otro día te cuento de mi abuela Ávila, india, nieta de Baigorrita (el único cacique que no vendió a sus indios y se murió matando huincas) y que se murió (mi abuela) en un manicomio de La Plata.

Me encantaba tu abuelo de Quilmes. Un abrazo.

Naty -

Los abuelos! Grandes personajes que nos regalan los mejores momentos de nuestra vida... estoy convencida de ello.

Besotes, Maria!!!!
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