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Guonderlan

Historia (de amor) con rezo al fondo

El llamado “día de los enamorados”, el 14 de febrero, se casa mi primer amor, mi primer hombre-hambre, mi primera víctima en la cama, mi ex alma gemela, mi amigo desamigado, mi doble enamoramiento, mi novio reciclado, mi Manuel eterno.
La historia es larga de contar. A grandes rasgos, y en forma de línea temporal: a mis 16 años nos pusimos de novios, a mis 17 nos sexualizamos juntos por primera vez, a mis casi 19 nos peleamos y no nos vimos por un año y pico.
A mis 20 nos cruzamos en un beso y muchas noches de clandestinidad. A mis 21, nos ennoviamos mucho. A mis casi 23 nos separamos formalmente, pero informalmente nos conocimos mucho más la piel. Más allá de mis 23 nos dejamos de joder, y fuimos muy amigos. De verdad.
A mis 24 yo ya estaba conviviendo con otro hombre-hambre, pero él seguía siendo mi amigo. Mi soltero amigo.
Y cuando se puso de novio nuevamente, dudé de su amistad. Y le escribí una carta el día del amigo ( nada de romper tradiciones). El se ofendió y me dijo que jamás abandonaría una amistad por culpa de un amor .
Nunca más me habló.
Un día, un viejo amigo en común se fue a vivir a Italia, e hizo una reunión para todos.
No pude ir porque él estaba allí con su novia, y si nos cruzábamos, sabe Dios que corno podía llegar a pasar...
Más allá de mi bronca de haber perdido uno de los mejores amigos que tuve en la vida ( y sin ninguna causa concreta, más allá de los celos retroactivos y estúpidos de su novia [Ex compañera mía del colegio, valga la aclaración])hoy me detuve a reflexionar.
Y la única conclusión que pude elaborar fue:
Manu: ojalá que tengas una buena vida. Pero vos sabés (y no sabés) lo que te perdés.
Bendito sea San Contradicción. Amén
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2 comentarios

gabi -

Amen (con acento en la A)
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