¿Los cuentos, las historias, las películas... terminan? Siempre aprendí que uno se cuenta historias que no puede resolver en la vida real para poder, justamente, sobrevivir a esa sobredosis de realidad que te toca consumir a diario. Pero ayer me descubrí pensando que será de la vida Claudia, uno de los personajes de Los Premios, de Cortázar. Ella, que se había quedado tan triste cuando la novela terminó, y yo acá, sin poder consolarla porque no sé cómo...
Hablando con diferentes hombres, ésta ultima semana, noté cierta resistencia de parte de ellos a los cambios. Cambiar no es malo ( lo dice alguien que tiene pánico por los cambios bruscos y que los disfraza de "si todo es para bien..." . Parezco una tía...) El tema es ver lo bueno de los cambios. Y ahí te quiero ver! Porque en realidad, el miedo no es al cambio en sí, sino a admitir que ese cambio existe, y así dejar de ser lo que uno fue hasta momentos antes de ese vuelco. Transformarse en lo que uno se supone que, entre otras miles de cosas, no es. He ahí el dilema. Pero mi opinión al respecto ( que tomo como consejo para mí misma antes que decírselo a los demás) es : DEJATE Dejarse no es abandonar. Dejarse es estar nadando en un río, y de repente, cansarse, o querer ver otra perspectiva. Entonces uno hace la plancha, y mira las nubes y las orillas pasar como barcos. Es un momento, nada más. Quizás, a l volver a mirar la corriente, el nuevo barrio que se nos presenta sea tan o más amable que el anterior. Por eso, dejate.
(Las opiniones de la autora al respecto del tema citado pueden y son propensas a cambiar. No hay que preocuparse, ella es así. O no)
Actores se consiguen en todas partes, dijo un gran director que no viene al caso mencionar. Sólo hay que saber ver, en el cuerpo y el rostro de los prójimos, la maravilla. Convencerlos para que actúen en nuestras películas es tema para un próximo boletín. (Vos. Sí, vos. A vos te quiero en mi peli. Ya vas a caer...)
Lagunetas en mi Lagunones de mi Yo, que fui Hamlet ahora quiero ser el mismo Shakespeare. Desvestirme el disfraz y trepar todo el muro. Rasguñar lo liso hasta cansarse y descubrir la rugosidad en la mañana Laguna Te camino y te cruzo Y del otro lado me encuentro
De repente, un asco ancestral por la vida subió por mi pelo. Como una araña pegajosa, quise sacarlo a manotazos, pero sólo logré pegarme a mí misma. ¿Por qué, por qué esto se aferra a mi cabeza? Corrí a la ducha, pero el agua fría o caliente, no cambió nada. ESO seguía ahí. Me di cuenta, con auténtico pavor, que debía dejar que se fuera solo. No sé hasta que punto podré soportarlo. Me quedo quietita, apenas respiro. ¿Alguien me mira y me dice si ya se fue?
Apatía asquerosa Todo ese sol en la calle y yo tan sin ganas de salir a cazarlo. Y, para balancear, me detengo en cosas tan inútiles como esto. Voy a salir a correrle al viento en bicicleta, a ver si se me pasa.
Ni pensarlo. Ordenar el mundo que nos rodea nos crea esa sensación exacta de master of puppets que no está tan mal, a veces, pero no es bueno cargar sobre los hombros, llenos de caspa, todos los días. Ni hablar. Casi sin pensar las cosas también pueden ir saliendo, lo mejor es ponerle ganas, te dicen por ahí los vecinos. Y sin embargo, no tengo ni ganas de tener esas ganas. No tengo onda, me dijo un amigo, hablando de sí. Pero yo pensando en mí me pregunto, ¿hay que tenerla por obligación o por gracia? No sé si es algo que te cae... o lo buscás, o qué. Nada que hacer. Hoy es domingo, y encima nublado . Ayer mi equipo empató. Tengo mis botas de gamuza mojadas por motivos que no vienen al caso. Y sin embargo, me siento bien ¿es un pecado?
Y llegó el vómito que marca el cierre de finitivo de una etapa de borrachera general. Sacar las tripas en un grito, no es lo mismo que sacar la mierda. Mierda es lo ya digerido, lo absorbido, lo terminado. Pero el vómito de ideas y de tinta es inmediato a lo que te descompone por adentro. Te deja débil, pero con un vacío interesante de llenar. Catarsis, que le dicen...
Eso me pasa últimamente, a pesar de los amigos inusitados y maravillosos, a pesar de la familia, que siempre está ( aunque no querramos, incluso), a pesar de los ojos de tantos que hayan pasado por el lado de afura de la ventana... Es eso. El lado de afuera. Del lado de adentro estoy sola. Y ya no quiero.
Alguien entra de improviso en el sueño, golpeando puertas, y nos asusta. Me desperezo, y ya te fuiste, como el bostezo de recién. Me miro las manos, y las uñas me han crecido sin yo darme cuenta. De golpe, el aire se transforma en vapor denso. Me cuesta respirar, pero una mano con azhares viene al rescate, y despeja lo pesado para transformarlo en un fluído suave y dócil. Todo se aclara, y a lo lejos se oyen tambores de guerra, acercándose. Pero no temo. Respiro hondo con los ojos cerrados, y visualizo una pradera, o un camino. O quizás una calle empedrada y florida. Me pongo en la posición del comienzo , digo xie xie, y espero
Alicia en el país de las Maravillas El Génesis y el Apocalipsis Fontanarrosa Leo Masliah Cantando bajo la ducha Quién yo? La escuela del mundo del revés La libertad verdadera y última La plaza del reloj de cartón Chaucha y Palito El Tesoro de la Juventud La invención de Morel Cortázar Y otros tantos larguísimos etcéteras
Con toda esta revolución barrial, entre tanto hombre-hambre que busca lo que no tendrá jamás, con tanta Oniria extraña, con unos cuantos olores por descubrir aún, con tanta fiaca y tanto desencuentro... me parece que me voy a hacer budista.
Y, en algún lado tiene que caer la mierda. Por eso este post creo que no tiene un carajo que ver con esa boludez que reza el subtítulito melososo y pelotudo de este blog:" poéticamente correcto". Las pelotas! La poesía se me escapó hace rato, en la putísima noche que termina. No me dejaron jugar, no me dejaron ser, no me dejaron hablar, no me dejaron .... Bah, mierda. Me dejaron, me dejé.... no sé desde dónde viene esta carencia de paz infame, que a veces necesito. ¿Está muy mal querer ser lo que se es y no otra cosa? ¿Para qué carajo gasté tanta guita en terapia, y clases de teatro , y libros sobre el tema? ¿Quién es el boludo que me devuelve el tiempo invertido en aprender, en abrir la cabeza, en pelearme conmigo, con el mundo, con los otros para defender lo que se ama? Eh? qué alguien me conteste! PAUSA (respiro hondo, me relajo, no le pego a nadie pues la violencia engendra más violencia, al expirar saco lo mejor de mí al mundo, me pregunto cuál es el deseo que poseo en el fondo, y trato de eliminarlo, me miro en el espejo y busco lo bello de mi, etc, etc, etc)
Y acepto que no sirvo para todo. Aunque no me guste.
No puedo ver. Estoy ciega. No literalmente, pero hay algo que me impide mirar. Cuando tengo que ser espectadora (algo que siempre amé) no puedo. Tensiones musculares me hacen girar el cuello. Los ojos se me cierran, apretados, hasta doler. No puedo ver teatro, ni cine, mis pasiones. Hay algo que no soporto, y no sé qué es. Quizás ver los conflictos ajenos me lleven la catarsis para el lado de los tomates subconscientes. Quizás tenga miedo de ser espectada a su vez. No sé. Lo que sí se es que si no me saco esto de encima, no voy a llegar muy lejos con mi carrera de dirección de cine, y mi futuro de actriz. ¿De qué carajo tengo miedo, me quieren decir?
Esto ya lo escribí antes, en otra parte, pero me gusta, así que ahí va:
Rutina
Afeitar mis piernas y mi cabeza Limpiar el sudor viejo de tu piel Masticar lenta y morosamente mis ampollas Esperar que despiertes Esperar Despertar a la noche temiendo el día Clarear mi pelo Frotar tu sien El ritual diario del delirio, oscuro Estamos tan cerca de empezar... Despegar mis ojos de los vidrios Y refregarlos con alquitrán No desear hasta el último segundo Pero es imposible no desear
Resoplando por el tedio, frente a la maquinola cibernética de la que tanto dependemos, se me escaparon unas pequeñísimas gotitas de saliva. (sí, sin querer escupí el monitor, para ser más exactos) Y la rutina se transformó en maravilla, cuando el arcoiris apareció reflejado en cada una de ellas.
Nota: No es necesario que escupa su monitor cada vez que lo canse la tarea que realiza frente al mismo. El exceso de saliva sobre estos aparatos puede producir desde un terrible asco hasta un leve cortocircuito. Sea prudente.
Satanás (recriminandole a Dios): ¡Porque vos le diste tenedores a la gente, y después hiciste llover sopa! Dios (mirándolo como si le importaran sus reproches y cantando aleluya) Uia, ahora me dio hambre Yo (tratando de disimular los nervios que me dan al estar frente a estos dos): Yo me sé la tabla del pan. La leí en un libro, una vez: pan por uno, pan. Pan por dos, pan pan... Dios: Uh! Y yo que me pasé toda la tarde amasando... (Silencio incómodo con fondo de risas de íncubos, súcubos y querubines.) Dios: (Mientras saca un pucho, a Satanás) Che, vos, el de barbita, ¿tenés fuego? Satanás saca una bola de fuego del bolsillo, y le ofrece TELÓN. FIN DEL ACTO TERCERO.
Dos días de resaca. Eso es lo que dura despegarse de un mundo. No puedo asegurar que se me haya pasado, pero por lo menos ya no me duele la cabeza y el pecho. Y no tengo ganas de vomitar lo invomitable. Ahora tengo un mareíto dulce, que se lleva a las mil maravillas con lo amarguito de la vida. Hacen una linda combinación en el fondo de mi lengua. Ya me puedo despertar de dormir la mona y salir al sol, como una idiota. Ya puedo bailar en la calle sin caerme de traste al piso. Pero, como toda ola, esto va y viene, no vaya usté a creer.....