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Guonderlan

Hombre hambre

Novedades ajenas

Cross a la mandíbula.
Y la sangre y la saliva volando.
Nunca antes le había sentido el sabor a vereda. Es como a caramelos añejos, sudor, huella de perro y lluvia.
Todo esto porque me das noticias.
Y yo me quedo quieta, con mil sonrisas falsas en la cara, el nudo en la garganta, la tos en la solapa...
Baldazos de agua fría que llegan en olas.
Pasos tuyos que se alejan, que se van, que chau.

Casi una carta

¿Qué pasó esa noche en que mis ojos tropezaron con tu vida?
Cada vez que recuerdo lo natural que fue hablarte, lo simple y bello de aquella primera charla, me pregunto porqué se complicó tanto luego.
Tu voz me llegó de lejos, como una canción olvidada. Yo ya te conocía, y no lo sabía.
Las veces que ahora te pienso son distintas, pero tienen esa parte de sorpresa, de descubrirte y al mismo tiempo saberte. Eso me reconforta.
Cada vez que miro al cielo, busco debajo de las nubes el rincón exacto en que ese celeste se transforma en tus ojos.
Siempre se cae una hoja en el otoño con tu nombre. No hace ruido, apenas susurra un quejido de fueye antes de dormirse en la vereda.
Reconocer tu paso es reconocerme. El empedrado refracta las luces naranjas de la noche después de la lluvia, y aunque no haya nadie, está tu sombra.
Como un fantasma que nunca estuvo vivo, como una alucinación colectiva e imperecedera, como un viajero interminable por mi mundo.
Así sos en algunas tardes.
Cruzar la calle para mirarte, con la cara brillante de estrellas. Tus blancas manos escondidas tras gestos o bolsillos o botones o teclas.
Tus pies errantes en busca de un lugar de pertenencia.
Nada salió como pensábamos.
No importa.
Yo sé que tu alma inquieta, pero resistida a los cambios, te dice que ya no hay salidas nuevas disponibles, que los caminos se achican, y son sólo los que pueden verse.
Yo creo en las salidas invisibles, las puertas dimensionales, los agujeros de conejo.
¿Podría tomar tu mano?
Quizás en el medio haya otros caminos.

¡Y yo que no quería darme cuenta!

Soné.
Soné como hace mucho que no sonaba.
Soné como una sinfonía wagneriana en medio de un silencio puneño.
Y claro...
Si el tiene ojos negros como piedras de laguna...

Ya es otoño

No importa que no.
Casi no importa.
que la piel se me caiga de los huesos
las mañanas que no estás,
las tardes rojas.
La caída epidérmica es tan grave
como un frío de otoño que no llega
o un pájaro negro que no quiere
sostenerse en el aire de la noche
Casi no importa
que el retazo de papel
en que escribo tu nombre
sea tan pequeño
que una risa o un suspiro o un recuerdo
lo hagan volar tan lejos
Bueno, sí importa que este año,
todo este inmenso año que se pasa,
no haya recibido un beso cierto, claro, verdadero.
Quizás el barro que mis botas desparrama
no alcance para borrar tanto camino
Oigo quejidos a lo lejos.
Por ahí sea yo,por ahí vos. Quizás el tiempo
Mis manos no se culpan.
Las tuyas no se muestran
Cruje tanto el silencio

J. P.S

Otra vez la mula al trigal inconciente.
Cada vez que hay un cambio importante en mi vida, aparece en mis sueños la figurita repetida de Juampi, un viejo compañero de la escuela.
Siempre como el protagonista de una bizarra historia de amor, medio cursi, medio oscura, casi siempre prohibida.
Ya sé que tiene que ver con los cambios, más que nada con las mudanzas.
Lo que no entiendo es por qué mi capocha se comporta cual perro de Pavlov enajenado, y vuelve siempre a su imagen, si él nunca significó mucho en mi vida.

Ya va

¿En qué rincón ausente de ésta esfera te escondiste?
Dame una pista
Oigo tu risa llamándome, hasta el desierto
pero este laberinto es muy complejo
y tengo hambre y sueño
De vos, claro, pero sin embargo...
No veo bien
No sé si es por él tic nervioso nuevo ( recién estrenadito), la miopía del mundo, mi astigmatismo o yo (mi estigmatismo y yo)
Por eso buscar y rebuscar es tan difícil.
Se me llenan de tierra las uñas que ya no me como.
Dientes con pulloveres. Dientes que muelen, cortan, se caen, sonríen.
Mastico el espacio y nada.
Pero se oye mi nombre en tu voz del otro lado.
¿del otro lado de dónde?
Pared escenográfica pintada. Hecha de cartón, de papel, de cáscaras.
No es lejos, ni pesada, ni fija.Quiero tirarla.¿Se podrá?
Dientes que comen, que atraviesan, desgarran.
Espero no indigestarme
Se oye el otoño acercarse, tan denso, y el mar tan sin mí.
Será mañana

Rabia por no

Te comés la uñas, y yo el sueño
No dormir tanto a veces duele
Espero tus palabras escritas como agujas de jeringas milagrosas y dolientes
Nunca llegan a término
Sigo esperando
Mirás como Crema del cielo: tan azul y tan helado.
Tan dulce también
Tan falso
Venas que laten sin mí te recorren
y me llenan de sangre los rincones del patio que no tengo
Esperar es la no acción, así te espero
Hasta que la siesta clame agua y fuego
y pueda por fin romper el maleficio
Ya escucharás mis lágrimas romper el asfalto del verano
Seguí esperando
Yo estoy en eso

Odiseas

Llegó la hora del desembarco, mi Ulises.
Después de enfrentar tantos tifones, sirenas que te encantaban aunque no sean ella, Circes que transformaban a los demás en bestias salvajes... Y vos, fija la mirada más allá.
Ya estás a las puertas de Itaca. Y el problema no es si ella no te reconoce, o está con otro, o se arroja o no sobre tus brazos.
El problema es pronunciar la excusa exacta.
Explicar porqué tardaste tanto

Formalidades

Miligramos de lo posible en la forma de acercarnos:
Buenas tardes ¿Cómo estás?¿Qué contás? ¿Cómo te fue ésta semana? ¿Me trajiste algo?
Y miles de etcéteras que te construyen en mí.
Pero todo puede cambiar.
Esas son tus palabras

(Si los hombres que rondan mi vida supieran cuántos de ellos califican de hombre-hambre...se arma la hecatombe! Pero el anonimato en estas cosas es una poética forma de la cobardía. Y lo importante es la dimensión poética del asunto, o no?)

Deseo

Volviendo al pueblo, por las rutas argentinas, de noche y feliz, miré el cielo.
Las estrellas eran un mar de ojos. Y todo lo negro era tan grande como el deseo...
Y de repente, una estrella fugaz. Justo en el momento que besaba el vidrio de la ventana.
No pude más que pensar en tu nombre, en tu suavidad y en la sombra que tus pestañas le dan a tu sonrisa.
Pero por sobre todo, en mi ignorancia total de vos.
Bueno, no te conozco mucho, pero por lo visto, ya formás parte de mis anhelos.
Eso es un problema. Pero la estrella que caía ya me lo va a solucionar.
Vos dejate llevar si ella te guía hasta mí.

Prefiero un megaterio vivo y en celo, que una mariposa

Más allá del título, que no sé hasta que punto viene al caso, tengo el extraño don de asustar hombres. Un total éxito en semejante fracaso.
Cuando alguno me parece interesante, parece que me muestro entusiasta, y eso los hace huir por extrañas tangentes. Y quizás sólo quiero conocerlos, no más ni menos que eso.
Una ha escuchado toda la vida quejas sobre la histeria femenina, pero esto ya no tiene goyete.
¿Cómo proceder? ¿alguien me explica? Pero pido que alguien me guíe en el desarrollo de la histeria, porque eso de andar cambiando la manera de pensar o actuar del otro porque sí, me parece una gansada.
¿Cómo se hace para no asustar desde la sinceridad?¿eh?

Recién

Acabo de verte, colgado boca abajo, diciendo tu parlamento sin errarle ni una coma.
Acabo de verte con la cara pintada, con los ojos brillantes al lado de tanto dorado que te adorna.
Acabo de descubrirme repitiendo las palabras que te corresponden, llorando sin llorar
de ojos abiertos...
Acabo de pensarme con vos y para vos, creándote
Acabo de estallar, de largar mierda por los pies, y huir en mi bicicleta, alejándome de aquellos que creen creer ser mis amigos
Acabo de despertarme y nombrarte
Me pierdo en las calles de tu existencia. Nadie lo sabe. Nadie
Acabo de saber que estás presente, sin piel, en carne viva, como estaré algún día
Como estoy
Acabo de enamorarme

Mirar hacia adelante

Qué maravilloso cuando una mirada, nada más, te devuelve la fe en la humanidad, o el amor, o la felicidad y esas cositas.
Gracias Diego.

Tiempos que corren

Anoche me encontré con vos, y charlamos sobre el desamor, la inminente primavera y esas cosas que nos pasan.
Vos me contabas de tu soledad, yo de la mía.
Vos te quejabas del frío de la noche, y yo del del día.
A veces me pregunto si esto que tanto estiramos no es parte de nuestro raye fatal.
Qué manera de perder el tiempo, pordios!

Bla

Está y no está.
Cercanía irremediable.
Me mira pero su mirada no es para mí.
Me ahogo.
Me dejo ahogar.
Me abandono en la hondura del agua de sus ojos.
Me muero y muero.
Aguanto la respiración.
Extrañamente sólo respiro cuando él no está.
Prefiero esta apnea fatal, sin embargo.
Lo único que me pertenece de él es su ausencia.
El silencio de su música en mi oído.
La boca que no es, que no será.
Su infinita sonrisa que persiste, aunque hace rato que él ya se fue.

Veda hasta fin de año

Azul, de nuevo, pero esta vez diferente.
No son los mismos ojos ni el mismo azul.
Este es un azul que viene de cerca.
Pero ni siquiera importa si es azul. El color, esta vez, es lo de menos.
Miedo, eso sí. Y más que antes. Porque esta vez no creo que esté permitido, por eso de la moral y las buenas costumbres y lo que va a decir, si se entera, que va a pensar....
Así que debo guardar todo para dentro de tres meses, si es que aguanto, y portarme correcta y academicamente.
Belleza y alegría inusitada por los cinco costados.
Olores que aún no son
Todo esto, entre otras cosas, llegó con el perfume de las fresias esta semana.

Hombre hambre (nunca mejor dicho)

Es como los restos de ese pastel de papas cocinado por otro, y olvidado en la heladera.
Y recién descubierto la madrugada del domingo, al llegar a casa ya cansada
y con el rimmel corrido.
Quién sabe desde cuando está ahí, quién sabe cuáles son sus ingredientes
Una tiene hambre, y ya está hundiendo el tenedor

Cestoball

Soy el pivot mental de mucha gente.
El clavo que saca a otro clavo.
Entretenimiento asegurado y a otra cosa mariposa.
Un backup, just in case.
Me tiran la pelota y yo sólo la paso
El analista diría ¿y por qué creés eso de vos, María?
A las pruebas me remito, don, le contestaría.
Mmm, diría él dudando, mesándose la barba.
Mientras tanto, pasa el primer tiempo, y aunque el DT me cambie del puesto de defensa al de ataque, y aunque trate de moverme por toda la cancha como armadora, sigo usando la misma camiseta.
En los entretiempos pienso lo importante del trabajo del pivot en el equipo, para consolarme.
Pero saben qué? Ya me cansé.
Voy a cambiar de deporte y de puesto. Siempre en equipo, siempre para mí.
Estoy a punto de optar por el fútbol, para jugar de 10, de 7 o incluso de 9, con tal de meter goles. Pero temo quedar de 5, otra vez.
La otra es practicar algún arte marcial, pero eso de golpear y de que te golpeen en soledad, no sé, no es para mí (mejor dicho, ya tuve mucho de eso)
Acepto sugerencias

Balance del año (sí, en agosto ¿y qué?)

Y todo me pasa así. Desde principio de año, que creí poder construir algo con alguien que no sabía cómo catzo mandarme a la mierda, y yo adoraba de manera peligrosa. Y hoy, a la larga, lo agradezco(la delicadeza de no patearme él, hacer que yo lo despidiera gentilmente, y hacerse mi amigo).
Pero no fue fácil.
Después apareció el Licenciado. No estuvo mal para un par de días de distracción, pero su olor no me convenció. Y todos saben que para mí el olor de la gente es decisivo.
Y después de él, grillitos en la inmensidad de la noche.
Y días enteros suspirando por los ojos azules que nunca tuve.
Y de repente, una luz, que me hizo olvidar a ese que venía arrastrando desde lejos.
Pero su juventud avasalladora se opacó de golpe con una terrible trompada llamada “tiene novia”.
O sea, la nada.
Entonces un día me conecté de diferente manera a la red de redes, y lo rencontré a este niñhombre que me hizo sentir niña de nuevo, y como siempre.
Y cuando lo tuve frente a frente, me di cuenta que también era mujer, no sólo niña.
Sobredosis de felicidad en pocos días.
Me llenó de colores en una semana y listo. Pero no debía durar más.
Ahora veo otros ojos dando vueltas en la calesita de mi cabeza.
Y todo me pasa así.

¿Cómo sigue mi historia?
Girando cómo una peonza, y sin siquiera saber qué es una peonza... diría Woody Allen

Más novedades en el próximo boletín

Che Marucha, tengo que decirte algo. Quiero que seamos amigos...

Rota
en mil pedacitos
Tan chicos como las pielcitas que arrancás de tus dedos
Vos, tan tatuaje indeleble en mi cerebro
Y yo tan sólo un post de tres palabras en tu blog