Guonderlan |
![]() Turismo por un barrio mental casi como cualquier otro
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Se muestran los artículos pertenecientes al tema Tour turístico. Asomate a esta ventana La historia continúa Siempre tuve una particular disposición a que me pasen cosas raras. Conocí a grandes personas en mi vida a través de formas poco ortodoxas: festivales de cine con "periodistas" sin grabador, ensayos de teatro con compañeras antipáticas, huyendo de un plomazo dentro de un bar y chocándome con alguien, leyendo a bloggers ausentes y armando rancho aparte, yendo a ver una grabación de Todo por $2 , jugando al metegol en el club y golpeando a alguien con una pelotita voladora, entrando a un teatro semi abandonado para espiar una clase, filmando en el campo, caminado por el pueblo vacío un lunes de insomnio... Hay lugares que tiene una energía especial para conocer gente memorable e interesante. Tengo que destacar los festivales de Mar del Plata: siempre viví aventuras peliculeras que, resumiendo, se podrían enumerar así: - pseudo triángulo amoroso que nunca se concretó, pero que me mantuvo la adrenalina al tope durante 7 días. Invitación a un agasajo a la prensa internacional ( con caviar, champagne y demás. Y bué, estaba Maharbiz) -conocer a Lore, a Fran y a Fede colándome en la inauguración. Y quedarme con ellos. Para siempre. Ese año también vi por primera vez una lluvia de meteoritos sobre el mar -vivir en comunidad en un departamentucho con un mendocino, un portugués, un par de flacas platenses y unos colados. Y pasarla genial.Segunda lluvia de meteoritos -Invitada especial por ser organizadora de otro festival. Extraño encuentro con Marcos a la salida del bar. Fiesta de fin de festival con el tanguero y todos los directores extranjeros. Más meteoritos. No fui a más festivales, pero para noviembre ya me estoy preparando. Otro lugar con puertas dimensionales hacia la aventura es El Conventillo de Teodoro, el bar de chamuyo, tango y tragos que está acá cerquita, por Almagro. Manu me arrastra hacia allí de vez en cuando. Y siempre me pasan cosas raras y bellas. He ido con Naty, con Paco y sola también. Canto tangos hasta quedarme afónica, chamuyo y me dejo chamuyar... Y siempre pero siempre cosecho cuentos para contarles a mis nietos. Corpiños de cerezas en sus labiosidem Desde la ventana, el deseo hecho árbol que crece La oreja rota en mil palabras, se calla la boca Robos subrepticios a la hora de la siesta: robo de frío Palanca al piso o al volante. Igual no se meter los cambios Algunos pájaros desbarrancan el canto. Otros lo venden al por mayor El rubio mira por la ventana, atento a lo que pasa. No se da cuenta de su espalda sangrante. Duerme el niño. No sabe que perderá los dientes que le van saliendo Trompetas. Elefantes. Todo suena distinto cuando es silencio No gruñas, ya nadie puede entender tu falta de lengua Masticando cadáveres cruzo el hambre Cuando las uñas pican comienza el caos Lunares se desdibujan en la piel de plastico. No, no son los míos El pelo es falso, pero el cráneo que cruza debajo me deja la duda Hoy vi lo que todos ven. Y me sentí distinta El mar tan lejos. Y yo con tanta arena No olvidar, me grita la memoria amnésica El sabor sabe su ignorancia La madre parió una ausencia. ¿Ahora cómo la acuna? Tan desprotegido del entorno como el cactus en la selva ¡Y el vecino de al lado, me llena el basural de flores! El monstruo me salió hermoso, vea... Risa por la nariz. El moco feliz Sed de venganza.La publicidad que le faltaba a gatorade Pronóstico:Tetas al viento con pérdidas oculares de prójimos cercanos Mañanas campestres. Tardes citadinas. Noches selváticas. Y así todo el día Me gusta el agujero derecho de tu nariz. El izquierdo me asusta. En la piel, pecas por el sol. En la iglesia, 15 padrenuestros Todas esas otras presencias duelen en los rincones ausentes, todavía ( De madrugada, en la Mansión) Una máscara mutante nos cubre la cara. Mi mamá está tejiendo. Me encantaban las claves secretas. Me había entusiasmado con las novelas y cuentos de espías, detectives y aventuras. Ya había dejado un poco atrás la idea de ser superhéroe. Se me complicaba el temita ese de la adquisición de superpoderes o el haber nacido en el mismo planeta en el que crecí. Pero no podía resistirme al misterio y a los códigos. Por eso los espías, los detectives, los aventureros y toda su parafernalia me atraían tanto. Ari y Gaby tenían unos libros sobre el tema. Mi primo, que era scout, me había prestado su manual de supervivencia ( Ser scout me llamaba mucho la atención, pero había que ir a misa y usar esa pollera-pantalón color caca con zapatos de la escuela. Eso iba en contra de mí misma) Ya había visto las dos películas de Indiana Jones. Y el joven Sherlock Holmes. Con las chicas jugábamos cestoball, escuchábamos a los Beatles, leíamos mucho y yo escribía bastante. Las historias de La escuela del fin del mundo y El gran robo en el lejano oeste se me ocurrieron por esa época. Usaba vaquero y trenzas y cordones de zapatillas con estrellas y corazones. Andaba en una bici roja y tenía un diario onírico. Me gustaba Adrián. Después Pato, que ya me había gustado antes. Después Gustavo. Después Adrián de nuevo. Tenía un novio de 15 años que se llamaba Hugo, hacía ninjutsu y era en parte japonés. Obviamente era imaginario. Creía en rituales mágicos propios, que creaba hasta en los mínimos detalles y después olvidaba. Vivía en mi cabeza la mitad del tiempo. Me gustaba ir a Quilmes a hacer lo de siempre: Escuchar tangos e historias de Titina, caminar kilómetros con Lili o el Abu mirando todas las vidrieras de zapatos, imaginarme el río cuando todos los demás eran tan jóvenes jugar a la señora Mangasverdes a la hora de la siesta, revolver los alhajeros y la puertita de las telas en busca de tesoros que alguna vez serían míos y nunca lo fueron, rezongar cada vez que me mandaban al almacén de Lito a comprar algo, esperar el 300 o el 324 para ir a Rivadavia… No saber qué hacer y disimularlo. Con Mechi habíamos cambiado el correr por el patio por los pinipons en el cuarto y el álbum de figus por las muñecas articuladas (No, no eran barbies).Y volvimos a cambiar por el diseño de ropa en blocs hechos con hojas inservibles que nos traía su papá del Ministerio de asuntos agrarios. Seguía cosiendo muñecas de tela hechas con medias huérfanas, aunque hacía más de un año que menstruaba y ya usaba corpiño 90. Creía que el punto más alto del amor lo lograbas al dormir en el mismo lugar con la persona que amabas. Si el sueño era compartido, el amor era eterno. Había pegado el estirón y los huesos me dolía a veces, pero más me dolían las estrías. Era flaca y larga, a pesar del talle 90. Buscaba señales casi fetichistas en objetos, marcas, huellas que me develaran misterios. Revisaba los cajones y los rincones con pasión. A veces iba a lo de Ariel y nos quedábamos toda la tarde leyendo, sin hablarnos, cada uno en su rincón. Queríamos saber más. Tenía que haber una explicación para cada cosa. Ya hacía tiempo que nos reíamos con Les Luthiers y que cantábamos a Charly, León, Zupay y los demás. Mirábamos Vivitos y coleando en la tele. O Polenta. Y los dibus, siempre los dibus. Ari ya tenía la commodore y yo todavía no le encontraba la gracia. Pero era mi orgullo decir que mi mejor amigo sabía de compus. Y todo esto iba a mi fascinación por las claves secretas. Un día, en el salón de matemáticas y naturales, encontré un papelito tirado con toda una clave: signos y su significado. No parecía un gran desafío. Aparecían cosas así todas las semanas en la Billiken. Pero en esta había algo… Se la mostré a las chicas y todas la copiamos. Durante un par de años la usamos para dejarnos mensajes de todo tipo, sobre todo durante la fiebre por los Hollister, Nancy Drew, Los Hardy boys y Sherlock Holmes. En mí, La Clave evolucionó. Empezó a tener reglas gramaticales más complejas. Algunas letras mutaron, o se duplicaron y triplicaron en su forma. También aparecieron reglas de puntuación y construcciones idiomáticas. Las cosas empezaron a pasar. Pasaron las modas: Jazzy Mel dejó de ser un éxito, todo el mundo se dejó el pelo largo, fuimos a todos los cumples de 15 y Chakers dejó paso a Wana. Fuimos a Bariloche. Me enamoré un par de veces, siempre de guitarristas. Dejé el cestoball. Ale se murió sin avisar. Y la mitad de la década me encontró en La Plata. Sin Ari ni Gaby. Sin las chicas. Sin Mechi. Ni mamá, papá y hermanito en casa. Empezaba a estudiar cine, y todo parecía demasiado nuevo. Ya no tenía bici. Mi corpiño era 95. El pelo me llegaba casi hasta la cintura. Seguía usando vaqueros y trenzas. La clave había viajado conmigo. La usé tanto…incluso para ayudarme a estudiar. Mis sucesivos novios, esta vez reales, nunca la quisieron aprender. Un abismo de incomunicación nos encerraba. Siguió pasando todo. Los novios, los festivales de cine, las casa, los cortes de pelo, los talles de mi corpiño. Y todo cambió tanto… Pero sigo buscando señales. Espero encontrar la baldosa floja que esconde la caja con el secreto. Mirándole los zapatos y los lunares a la gente, trato de saber de dónde viene y adónde va. Las estrías ya no duelen tanto. El corpiño es 105. Pido 3 deseos a la primera estrella de la noche, y sigo creyendo que compartir sueños es la mejor forma del amor. Hace casi dos años que no voy a Quilmes, pero me sigo cantando los tangos y las historias de Titina, y busco en las vidrieras todos los zapatos que el Abu o Lili no me van a regalar jamás. Ari y Gaby están en Israel. La flaca, en el Caribe, y al igual que Luciana, Carola, Julieta y Marisel, está casada. Mechi tiene dos hijos que ni conozco. Mi mamá, mi papá y mi hermano viven en tres casa diferentes. Hace años que no uso jeans y mi último corte de pelo es tan corto que no me permite las trenzas. Ah..y La Clave…. La Clave me permite dejarte mensajes en las paredes del barrio, en los boletos de colectivo, en las servilletas del bar, en cuadernos que no vas a leer. Y ando por ahí, escribiendo y deseando. Deseando que un día tengas ganas y la decodifiques. Se rompe el colectivo. Y una lo sabe desde el momento exacto en que se corta el ruido de fondo. Como cuando apagás un extractor de aire ( pero en el caso del extractor, uno suspira, aliviado) Claro, podía quedarme como el resto de los pasajeros esperando al siguiente, pero no podía dejar pasar esa calle desconocida de Boedo, ni ese bar que me llamaba desde la esquina. Mediodía y hambre. Me siento en el bar con nombre de calle, tapizado de fotos de tango y pido un bife con ensalada mixta. Puta madre. Siempre me olvido que la cebolla cruda me cae mal. Cuando llega la ensalada, tardo más en separar cada hilo de cebolla que en comerla. El tiempo y los gatos que caminan con cascabeles por ahi pasan a pedir mimos. Y de repente, un chillido, bajito y agudo. Y abajo de mi mesa, perseguida por un gato, pasa una laucha. Nadie, ni los dueños ni los otros comensales hacen nada. Y yo me río y sigo comiendo. Con miedo a encontrarme a la laucha trepando por mi pierna, pero sigo comiendo. Sólo me detengo a saltar cuando una cosquilla recorre mi rodilla Pero no era laucha sino gato. Además, fue el bife más rico de los últimos tiempos. Valió la pena el salto La lengua en los rincones. Y el inconciente ahí, tan hijodeputa El dolor anclado en el útero, que se desparrama armando la burbuja. El cielo gris. Los lirios amarillos. Hay fuego entre los pastos y el agua está podrida. ¿hay otra forma de describir al mundo? Hoy tu felicidad cabe en el agujero de una muela Tu respiración anoche me mentía ¿Cómo medir la calidad de un número? ¿Cuál es el mejor cinco? ¿El peor cuatro? ¿El número seis de la mitad? Adivino el río y sueño el mar. Sólo me permito ser laguna Sonidos de comida sin comida. De boca vieja colapsando. Descubro los límites entre agua y agua. Cruzo más agua. Sigo sin mojarme ¿Sos vos el que se perdió?¿por qué salí a abuscarte? ¿o soy yo la que estoy perdida? Cada pedacito del pelo y la boca, en la boca Ayer él lloró por una letras. El idioma rompecorazones Una casa grande me mira y yo la miro ¿Cuál de las dos está más habitada? Como no caben dudas, la cosa está ajustada. Faltan dos horas y media para dentro de un rato Ya casi nadie se acuerda del principio, pero igual se enganchan con el cuento. Ladrillos de piel, como puentes. Cintas. Asfalto. Casi un kilómetro desandado. La burbuja crece hacia atrás y al fondo. Nadie la quiere. La tarde se desploma. Ya es muy tarde. (escrito el otro día, en el colectivo) Salgo a caminar por ahí, por las razones que sea: comprar tomates y frutillas, buscar una casa con un limonero en el jardín de adelante, pagar un impuesto, ir al trabajo, buscar una nena de trenzas jugando en la vereda, contar diez casas en una cuadra, o el trapo rojo que sea necesario. Y a veces llevo la guía de Buenos Aires de bolsillo, sobre todo cuando tengo que llegar a horario a un lugar que no conozco. Pero generalmente me guío por la dirección que lleva mi naríz o por algunos indicios en el camino: un perro que camina muy decidido, un auto naranja que dobla la esquina aquella, una calle muy arbolada o con adoquines, casa viejas y grandes ( generalmente eso es decisivo) Camino y no me pierdo. Ni siquiera caminando por calles algo oscuras sin señalizar. No me pierdo en el gran buenos aires, en esas cuadras con gomerías tristes y verdulerías alegres. No me pierdo en ese lugar donde ni siquiera se el nombre del barrio, o no me suena el nombre de ninguna calle. No tengo brújula y a veces esta ciudad me marea al buscar sus puntos cardinales, porque los edificios o las nubes no me dejan ver el sol o las estrellas para ubicarme. Pero nunca estoy perdida. Porque descubrir esos caminos hace que me encuentre. Nunca los conté, pero haciendo un promedio, y teniendo en cuenta que en una época me lo tomaba muy en serio, debo andar por el número 385 El que nunca fue una realidad. El que descubrí al bajar del subte Sólo mi vocación La última vez que conté, alrededor de 10 Calculo que un promedio de dos horas por día, a lo largo de 31 años. Eso hace unas 22.630 hs Supongo que voy a ocultarlo, pero cuando tenga ganas. Ahora no Ambas. Pero da fiaca Gomas de borrar Una máquina expendedora de golosinas Casi 10, creo Sólo con un par 1)una familia 2)buenos amigos 3)un hogar 4) los sentidos sanos 5)ser bella 6)una bicicleta 7)pasarla bien 8)un cuaderno 9) uñas y dientes 10)una cama Permisividad Veamos: 4 Una casa con más de 3 habitaciones Sí, claro Lo de siempre: escribir el guión mental y que el universo decida el rodaje. (pero la productora soy yo) ¡Me encanta! Así estoy... El culo y la cabeza La entrepierna Los dientes Sacudirme la fiaca 1)ropa linda 2)un auto 3)un marido 4)un hijo 5)un departamento 6)computadora 7)teléfono 8) muchos amigos 9)ser linda 10)un buen pasar Capuchones de bic (Lo que sospechan es verdad: están desordenadas, y son absolutamente ciertas. Como las cosas de la vida) Las despedidas se disfrazan de muchas cosas a la hora de actuarse. A veces es un enojo, una pelea casi sin sentido, para no mirarse a la cara y decirse que nos hemos de extrañar. Otras es un beso muy húmedo y repetido, pero igual de deseable, en la oscuridad de las cosas, ahí donde nadie más sabe ( ni debería saber) Puede ser una mirada fija, brillante, un labio mordido, una cara de "no lo puedo creer todavía"... Una comida casera. Una canción para vos en la radio. Un apretón más efusivo en el hombro en el momento del abrazo. Una despedida pueden ser muchas cosas. Y siempre son cosas para los dos que estamos ahí, en el ojo de esa tormenta personal. Pero una bienvenida es algo que crepita adentro. Es que los ojos se descubran nuevos mirando ese paisaje. Es el viento de cambio en la cara, hasta el estallido. Estan íntimo, tan personal, tan profundo... Y lo mejor de las bien venidas, es cuando alguien más allá de tu piel, te dice, de alguna manera, que es otra alegría que hayas llegado allí. Vamos allá En abril del 2006 escribí esto Claro que me han quedado alguna que otra boca sin probar y, por lo menos, 3 vinos sin beber. Lo demás, sigue sucediendo Drogas en los circuitos. Circulan y modifican Como hilos de marionetas no dejan que el cuerpo caiga Falsa sustentación de la tristeza Despojos de carne, telas y huesos. Eso es el cuerpo Eso y la tristeza. Que no sube a la superficie. Se queda anclada en el fondo para no matar Si estuviera en la piel destruiría todo. Lo propio y lo ajeno La tentación es el cuchillo que investiga bajo las telas y la carne el lugar exacto en el que están los huesos No vivir en planta baja hace que asomarse al vacío de la ventana sea simple Pero ahí están las drogas. Para no tentarse con lo simple. Igaul tampoco sirven. La solución fácil nunca sirve La única respuesta es el dolor Cada gota de dolor lacera el cuerpo para gritar la vida. El dolor de adentro No el dolor simple del cuchillo en la piel, la trompada en la pared o el portazo en el dedo. El que nace del fondo mismo de cada célula cuando uno se da cuenta que está solo. El dolor es el mejor cicatrizante. Como la lluvia lava y cura. Sentirlo todo No anestesiarse con falsas esperanzas, inutiles optimismos y cotidiana ingenuidad. Que duela Que lastime Que ya no alcancen las lágrimas vivas o muertas en los ojos Que el sudor se añeje en los pliegues Que el temblor ya no tiemble. Gritar sin ruido para oirse adentro Y después dormir casi sin soñar. Y al otro día, casi no duele Casi No me olvido Porque me sigue pasando... Días de furia La Plata y las ganas de terminar la carrera Ver a los amigos en el escenario y tener la absoluta certeza de que eso es la vida de los que uno ama y la vida propia, de de uno mismo Ver tus dedos en el bajo, tu pelo largo en el viento, saberte cerca y esperar. Escucharte tocar y soñar volar a la tarde de domingo triste de Buenos Aires y soportar el frio, la lluvia y el desencuentro sólo para audiover a Les Luthiers amor amor Cruzar a Jorge y a Carlitos, decirles sin palabras cuanto me han salvado, cómo los amo a ellos y a los otros saberse sola, sin tener alguien con quien compartir tanto amor que sale por los poros y está en el aire llorar en la llovizna, asi se disimula buscar asilo en estas calles, escuchar tu voz en el teléfono. Saber tu sonrisa del otro lado Ya no se cuanto te necesito ( esto que sigue es diferente, pero es lo mismo) Te amo, eso no cabe dudas Te amo tanto. Y siempre me da miedo no poder compartirte. Quiero que otro te ame como yo. No hay egoismo cuando pienso en vos porque me hace feliz saberte cada dia un poco más. Aunque nunca termine de conocerte (estas ultimas líneas me las digo a mi misma, desde lo más profundo de mi ego y mi esquizofrenia) Y amo a otros tantos Amo a los que veré a los que ya vi a los que escuché ya no se que hacer con tanto amor, a veces no correspondido Quiero darte una porción grande a vos, para que me correspondas Hoy es 1 de agosto y vamos a ir a hacer el ritual de la Pachamama al Parque o al patio de los Martínez, todavía no sé. Es importante hacer esto para mí. Es pensar en una madre que nos da, que nos cuida en la medida que le damos o cuidamos. Todo este año que pasó ella se portó muy bien conmigo. Cumplió mis pedidos y me cuidó mucho. Pero, como quizás no fui muy específica en algunas cosas, hizo lo que pudo, lo que supo o lo que la divirtió Y por eso algunas cosas fueron desorganizadas o caóticas, vistas desde afuera. Pero en el fondo todo sucedio en la medida de lo debido: pedí amor, y a falta de uno, me enamoré de dos. ( y eso implicó estrujamiento de todas las célilas de mi cuerpo) Pedí trabajo con mis manos, mi cuerpo y mi cabeza. Y obtuve varios, que me dejaron feliz y agotada, pero no más rica que antes. Diré que sobreviví más cómodamente (por lo visto el contrato dura un año, porque la semana pasada se terminó mi trabajo formal, y otra vez ando en la búsqueda) Pedí reuniones con amigos. Y risas. Y tangos Y rock. Y alimentos de cuerpo y alma Nada fue desoído Pero siempre hay que dar en la medida de lo pedido Hay que ser generoso con la Pacha Armo mi canasta , llevo una pala... me abrigo y salgo entonces al frío del pueblo Veremos que depara este año que comienza Intolerancia Todas las mañanas me despierto y bajo a la cocina, a preparar el Una mañana me desperté con una caricia en mi cabeza, en mi pelo enroscado en la almohada Era un día de semana, pero el despertador no había sonado. Otros llamados llegaron antes. Una mañana te quedaste ahí, a mi izquierda, en mi cama. Y no te fuiste de ese lugar También te pegaste a mi compu, eligiendo música que te gustaba, trayendo la tuya propia. Igual que con los libros Leía lo que me mostrabas mientras vos te zambullías en mi biblioteca ecléctica y me preguntabas sobre cada libro el porqué, el cómo y el cuándo lo había leído, o qué había producido en mi. Cociné tus comidas favoritas, vos descorchaste esa botella. Y esa otra. Te reíste de mis pavadas, y yo también de las tuyas. Y ahí nos dimos cuenta de que no eran ninguna pavada. Me cepillaste el pelo, para jugar... Y yo conté los lunares de tu espalda y los comparé con las constelaciones, hasta que me di cuenta que formaban la misma figura que El Centauro Una mañana me desperté dandome cuenta de que lo que quería vivir ya lo estaba viviendo. Una mañana me desperté y me di cuenta que había estado soñando un sueño hermoso. Que nadie estaba cerca para contarselo. Y que dependía de mí salir a buscar las respuestas a la calle fría, o quedarme adentro llagandome la carne con las lágrimas. Mejor busco los guantes y la bufanda, no? Navegando por ahí encontré esto. No es maravilloso? Pasé por la casa de lo tangible, y a pesar de mis anhelos diurnos y nocturnos, nada se movió en mi. Y seguí de largo. Ya antes había ido a visitar a lo imposible, y entre risas y regalos, casi me olvido de su propia condición. Sua manos son una tentación absoluta. En el medio de tantas vueltas, le mandé un mensaje a lo plausible, pero no quiso salir de mi teléfono. Entonces desistí. Me volvía a cruzar con lo imposible, disfrazado de otra cosa, pero lo reconocí igual. Y di vueltas y vueltas en bici toda la noche Me enconté un discman arriba del escritorio de mi vieja. Es de un amigo de mi hermano, que se lo prestó..y adentro estaba Días y Flores, de Silvio Rodriguez. Hacía tanto tiempo que no escuchaba esto... Aunque no esté de moda Hoy de mí hacia ti, hoy de ti hacia mí El finde fui a La Plata, uno de los suburbios de Guonderlan (Guonderlan tiene cachitos de Quilmes, Vicente López, La Plata, mucho de 9 de Julio, algo de Mar del Plata, bastante de Buenos Aires y un chiquitín de muchos lugares más. Es un barrio grande) Y me encontre con mis Paralelos,m is chicos teatreros, mis amores , y también con un par de desamores viejos, para que negarlo. Me maravillé viendolos ensayar El Pupilo y el tutor, de Peter Handke. Son unas bestias de teatro, y yo me quedé un poco atrás. Pero lo tomé como un desafío, y ya estoy en carrera ( que alcaucil! si ella no es la mejor alumna, no se soporta!) Lo vi de casualité a Gus, alias el tanguero, alias revolucionador de hormonas e ideas,alias el enquilombador mental del barrio del Mondongo. Pero no surtió el efecto que hacía antes. Y lo único fuerte que me generó es la duda de porqué se mantiene exteriormente tan joven, el muy guacho. Me quedé a dormir en lo de Jose, que es como la casa de unos tíos piolas, con canarios y zapatos que se cosen de música de fondo. Me encontré, también, con sus viejos compañeros de la facultad de Naturales, botánicos, paleontólogos antropólogos y demás que, mezclados con el heavy metal y el excesivo cuidado capilar, hacen una mezcla explosivamente sexy.( ay ay ay Fernando.....) Y a pesar de la tentación loca de volver (más que nada después de que la guacha de la Peti me preguntó cuando volvía a vivir ahí y mi cabeza empezó a las vueltas) me volví contenta al pueblucho lagunero, sabiendo que estoy en camino, pero por otra ruta. Creyendo, también, que voy a volver, claro. Pero no es el momento. Volví a casa teniendo la certeza de que la adolescencia total ya fue. Quedan restos, obviamente. Y no sé si desaparecerán, pero no son lo más importante. Guonderlan está cambiando. Hoy me di cuenta queme robaron el cartelito con el número de mi casa, que tan amorosamente había pintado en batik. Eso me puso triste, a pesar de la alegria diaria de tener que cruzar la plaza para ir a casi cualquier lugar, o de haber hecho taichi ayer a la noche, con esos ojos ahí... Me vestí de rojo, sin embargo, para salir por las calles, pero la bici se me pinchó, no tengo mucho trabajo, está por llover y yo pensaba lavar ropa. Y conocer alguien interesante que quiera compartir un mate y una peli, además de intercambio de fluídos, o al revés, alguien que quiera otros fluídos además del mate ( o sea, las dos cosas juntas) se está complicando. Hay como un dolor de cuello que va más allá de mi propio cuello. Es como si me dolieran cuellos ajenos, esternocleidomastoideos que no me pertenecen, y que me los gané en una de esas rifas que comprás por compromiso, y que ni pensás que la vas a sacar. Me saco granitos, me depilo las cejas, me tiento con cortarme la peluca, o hacerme un tatuaje, o algo así...pero cambair la dermis es lo jodido. Lo de afuera es lo de menos. Hay como un olor a asado frio en el aire, que molesta y no me deja concentrarme en nada. Por más que prenda sahumerios y tire perfumes, se mete adentro de la casa y me hace acordar que me tengo que poner las pilas con la dieta. Y, encima, se me rompió la mochila del inodoro. |