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Guonderlan

Libro de quejas (una gansada)

Libro de quejas (una gansada)

Me escribio Gabi y me dejó dando vueltas como una calesita con hipo..

Cada palabrita que escribió me golpeteó el cuore y otros rincones. Más allá de los piropos ( que son muchos y maravillosos y que no viene al caso contarlos porque son para mi ego y ........  qué tanto! este blog también es para mi ego. Miren esta joyita: "Me encanta como escribis. ... Voy a ir al muro de los lamentos a recomendarte a dios por si anda buscando alguien que lo ayude a crear mundos mas lindos que este."  Me hice pis de la emoción y me agrandé como galleta en agua.Y sí, por si no saben, vive en Israel, por eso  tiene la línea directa con dios)

Y después vino  la crítica con pedido oculto:"Lo que medio me llama la atencion y un poco me molesta es que estes enamorada de todos esos gansos y no critiques ni putees a ninguno."

Y se merecen una puteadita, no?

Ahí van:

Vos, el que escribía para vivir y ya no sabe cómo hacerlo... sos un ganso!Escribís bonito, seducís al pueblo pero  te enroscas con cada loca! no te fijás si hay  agua y te tirás a la pileta como un idiota. Y claro, te hacés mierda. Y claro, quién es la estúpida que te consuela y escucha tus llantos y quejidos? La otra idiota, a la que encima le gustás, y obviamennnte, ni te fijás en ella. Maldita manía de hacerme amiga de los hombres que me gustan, de la falta de cancha para la histeria y de las ideologías feministas  o algo así que tengo encima. Y que son  las ideas que no me permiten  ser "una modelito de femineidad, chica cosmo, tacoalto, uñaslargas" y toda esa sarta de  pelotudeces que, por suerte ( y  valga la contradicción) tampoco quiero ser.Pero claro, eso también hace que no te fijes en mí.

¿Sabés una cosa? ¡Andá a cagar! Si te enganchás con esas locas, será porque te lo merecés

Descargo (o "las uvas están verdes"): Igual sos un obsesivo y cabezadura. Y no compartís ciertos rituales sagrados para mi, como el cine.

Vos, sí, vos, el que pierde el pelo pero no las mañas...sos un ganso! Tenés un donjuanismo  que roza lo asqueroso. Parece que tuvieras miedo de no levantarte a nadie más cuando te quedes pelado y  te cojes todo lo que tenga tetas y se te cruce. Y sos tan bueno, y caballero y tan dulce que toodas, manga de idiotas,  nos enamoramos de vos ( justicia poética: cuando te enamoraste de una, ella no se enamoró de vos) Pero no puedo putearte, porque encima me inspirás a hacer cosas por mí, para mí. Y encima sos muy bueno en tu vocación, y sos buena gente y toda esa mierda  que hace tan difícil el insulto.

¿Sabés una cosa?¡Andá a cagar! Vas a esquivar tanto lo  tangible, que te vas a quedar atrapando el aire.

Las uvas están verdes: Sos un neurótico,  siempre le buscás la quinta pata al gato, y  encima sos  tan inseguro que nunca estás satisfecho.  Triste en potencia.

Vos, el de pelo largo y sonrisa  encantadora...sos un ganso! Sos tan inseguro de vos, de lo que  generás, de lo que querés, que andás como  bola sin manija, sin más objetivos que el hedonismo más idiota e inmediato. Tenés una manera de seducir tan estudiada, que hasta las piedras se derriten a tu paso, pero  tu inseguridad hace que salgas corriendo aunque una, pobre idiota, caiga redonda a tus pies. Sos un nene en el cuerpo de un hombre.  Y eso desconcierta

¿Sabés una cosa?¡Andá a cagar! Si no sabés distinguir entre placer y amor, estás  más quemado  de lo que pensaba.

Las uvas están verdes: Sos más adicto  de lo que  mi rango de tolerancia  acepta. Desintoxicate  y mentí menos

Vos, el que toca la guitarra desde hace siglos...... sos re ganso! Histeriqueaste desde la prehistoria, pero como siempre estabas comprometido, nadie iba a mover un dedo. Te hiciste el galán, me quemaste la cabeza con la música. Y cuando llegó la hora de estar sin ropas, todo fue una farsa. Prometiste lo que no cumpliste jamás, y yo , idiota de mi, te di un par de oportunidades que se transformaron en desilusiones.

¿Sabés una cosa?¡Andá a cagar! Y nunca le digas a una mina con cara de aburrimiento  en la cama: ¿Te gustó?

Las uvas están verdes: Sos  un viejo mental.  Nada más que  agregar

Vos, el de piel tan blanca y  voz murmurosa, como el tango de Manzi, vos...sos un ganso importante! Amable y querible hasta el límite, no te das cuenta de que sembrás ilusiones a lo pavote, pero cosechás soledades. ¡Y vivís en una mentira! Enamorado hace siglos de una mina que nunca te dio bola, fuiste bueno conmigo, pero te quedaste con otra, que se parece fisicamente a esa que no te quiere. Andás generando pena por los rincones,  y transformás la pena en arte. Y eso me puede

¿Sabés una cosa?¡Andá a cagar! Ella nunca te va a querer. Y tampoco es tan genial como decís que es

Las uvas están verdes: Obsesivo importante con un tema inútil. Le gusta el sufrimiento como forma de vida, y yo soy una mina alegre. No me sirve

Bueno, ahí está  mi descarga  de años de amores inconclusos.

 Algunos de estos amores no se concretaron, y otros sí.

Estos son  los gansos que  me quisieron vender gato por liebre, y yo compré por inocente, idiota o  solitaria.

Ahora viene el quilombo, porque creo que  en esta parvada de gansos hay alguno que otro que lee el coso este, y no creo que nadie quiera ser puteado.

Pero por la puteada por desamor uno debe inflar el pecho de orgullo y resignación.

Alguien nos quiso  tanto que le duele...

Gracias a ellos, entonces, por hacerme sentir tantas contradicciones.

 

 

Update:¿ No ves  que soy un asco de bondad? termino agradeciendo tanto el amor como el dolor.

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Milagro constante


Llega Pedro y  la ve a Ma Lau sentada en el piso,  a las puteadas y  sacudiendo un frasquito mínimo.
-¡Me cago en la puta madre! ¡esto no sale!-
-¿Qué es eso?-
-Brillo  labial. Todavia queda algo, ¿ves?, pero no sale, no baja-
-¿Pero eso es líquido?
-Se supone que si.Mirá...-
-¿Y si no baja que es lo peor  que puede pasar?
-¡Ay, nene! ¡Vos siempre con esas preguntas molestas! ¿qué se yo?..Pero dejame putear en paz.-
-Dale. puteá tranquila-
-¡Me cago en Newton y la reputísima madre que lo recontra re mil parió!-
-¿Y el pobre Sir Isaac que catzo tiene que ver en todo esto?-
-Que si el muy hijo de puta no hubiera descubierto la ley de gravedad yo no me haría mayor problema, pero es  la única ley ineludible: todo se cae.El pelo, el culo, las tetas, la paciencia, el ánimo, los pitos, las ganas, las capas...-
Pedro se ríe mucho de todo esto que Ma Lau desgrana mientras sigue porfiando con el brillo.
-Malu...¿Las capas?¿Qué capas?-
-¿No oíste decir  a la gente "hoy ando de capa caída"?-
-Sí. Es algo que le pasa mucho a los superhéroes-
-¡Bueno! ¡Otro día  más que ponés la palanca en boludo y se te traba!-
-No te calentés, negrita.¿Cuál es la  razón de fondo de todo esto?-
-Que si uno pudiera zafar tan facilmente de la ley de gravedad  como hace este puto brillo, todo sería distinto-
-O sea...?-
Ma Lau se desploma. Mira el frasquito sin mirarlo, levanta una ceja y casi susurra:
-Es que  yo quería volar y esa puta ley no me deja-
-¡Negra, no ves el milagro. Me extraña de vos!-
-¿Qué milagro? Milagro sería volar, ¿no?-
- Volar no es difícil. Lo hacemos todo el tiempo. Vos, yo, otros  tantos...A veces, el milagro  es estar pegado al piso-
Ma Lau lo mira con esos ojos. Se levanta del piso, tira el frasquito al cesto de los papeles y estira la mano hacia Pedro
-Vamos-
-¿Adónde?-
-A  buscar un brillo nuevo-

No sé como se llama. La agarré empezada

Cuando todo parece ya dicho, entra en escena el otro actor. Y la trama se complica
Retorcida en sí misma, la historia nos envuelve, y aunque hayamos llegado tarde, nos enganchamos igual
La vida de los otros es así. Como esa película de tarde de zapping, como esa obra a la que llegamos ya empezado el segundo acto.
Entonces ese otro es un interlocutor que, cual relator de radionovela, nos cuenta un resumen de lo que viene pasando, para ponernos un poco al día y no andar con cara de pregunta todo el tiempo.
"cuando era chico jugaba  en el arco, pero ahora  soy  un buen 5", " en mi cumple de 15 mi tía abuela me hizo un regalo  horrible, pero no le dije nada.Pobre vieja...",
Y así todo.
Entramos a esa historia de vida ajena tratando de acostumbrar la vista, porque la cosa viene oscura. Sabemos, por el afiche que vimos en la entrada, que esa historia/persona tiene un lunar en la mano, que usa anteojos, que las zapatillas azules que usa están gastadas del lado de afuera y puede significar una leve chuequera, que sonrie para  verse mejor...Pero es sólo el afiche, lo de afuera. Y está hecho para agradar, vender o  sólo mostrar.
Ahora habrá que ver la película.
Ni el origami  que te regaló  para buscar una excusa y sentarse a tu mesa en el bar es algo  consistente. Es  como un preview ( o como le dicen en el  pueblo:la colilla de le película): te  da algo  más, pero  no dice mucho.
Sólo esa escucha, esa mirada con más detenimiento, te contará lo que te perdiste de su vida, desde su nacimiento hasta ese mismo instante. Pero serán palabras breves.
Nunca sabremos como eran las arrugas de la cara de su abuela, ni ese colchón que tanto se hundía en esa cama, ni como golpeaba el viento los postigos  la noche de la tormenta que  le dio tanto miedo.
Pinceladas, trazos, un esbozo de una vida comprimida en charlas que se acortan o alargan según la necesidad del tiempo de compañía.
Ahora mismo miro para atrás en mi película y  veo cosas tan  extrañas, que parecen que le pasaron a otra:
el viaje a Mar del Plata en tren, el mar en invierno a los 8 años, el arroyo ese de la posta de Yatasto,  andar en bicicleta por La Plata con el pelo así de corto, cuando compramos la tela de las cortinas de la que era nuestra casa y al mes nos separamos, el beso del zaguán, la voz de las tías cantando  bajo el níspero, la casa del árbol en el campo , la caminata desde saavedra hasta colegiales, la piel esa tan blanca dormida al lado mío...
Es todo el mismo guión, y sin embargo parece escrito por distintos autores.
Y cuando una, cinéfila  y neófila, quiere ver películas nuevas, a veces  no quiere saber como era que empezaba todo. Sólo quiere meterse en la historia desde lo hay, desde la incerteza. Adivinar el camino por el paso.
Ser una detective de la trama.
Descubrir lo que hubo desde lo que hay.

Pero enredarse en  la trama  de ese otro. Y tejer  otro guión más con estos hilos.

Noticias del barrio

Caminado por ahí  me di cuenta de que volvió Nadia! Bienvenida, compañera.

Cass me conmovió  con sus dos últimos post, y eso hay que compartirlo.

Y  estoy  abriendo las puertas de La Mansión  para que todos pasen y vean.

Otra noticia es que el clima se está poniendo bueno, y soplan vientos que limpian los callejones.

 

Notita boluda primaveral

No tenés idea de todo lo que me das cada día.

De todo lo que me diste desde hace unos años a esta parte.

De todas las taquicardias, de todas las hiperventilaciones que tuve  con vos.

Ni la  más putísima idea tenés de todo lo que influenciás en  mi vida.

No sabés casi  nada de lo que me producís.

Y ahora  también estás dudando si te lo estoy diciendo a vos  o a otro.

Juguemos en el bosque, mientras el lobo no está

Una máscara mutante nos cubre la cara.
Todo el tiempo somos otro. Y ni nos importa
A veces está bueno disfrazarse y  ser otro. Cosas de un rato nomás.
Está bien, somos varias cosas al mismo tiempo, y lo versátil nos construye.
Pero sacarse caretas es un trabajo pesado que creo que hay que tomarse.
Jugamos sin saber que jugamos. Y es bueno saber qué es lo que estamos haciendo.
Y ahi entran a jugar los permisos para jugar.
Jugar es algo de un rato, ser otro  y con otras reglas. Transformarse e inventar  el disfraz y el entorno.
Jugando, cuando somos chicos, podíamos ser cualquier cosa.
Y ahora, parece  que no sabemos jugar.
Quizás nos quede adentro eso de andar pidiendo permiso.
-má, me dejás ir a lo de Cristian a jugar un ratito?-
-bueno, pero  en una hora está la comida, no tardes...-
Y así, pidiendo permisos, pasamos la infancia. Pidiendo para jugar.
¿En qué momento cambiamos el "voy a jugar a lo de..." , por el "voy a lo de...", simplemente?
En algún momento dejamos de pedir permiso para ir a jugar, y empezamos no ya a no pedir permiso, sino a no jugar.
Nos empezamos a tomar las cosas en serio.
 Y no  con responsabilidad, eso  ya  venía de antes, de siempre. Del simple hecho de responder por lo que hacíamos.
Pero  "en serio" puede ser lo contrario de jugando, o en broma, o con gracia.
 Y en ese momento empezamos a ser grandes, a volvernos viejos, que no es lo  mismo que adultos (generalmente dejamos el "voy a jugar a lo de.." en la adolescencia).
En un momento de mi vida, a los 22 años, pude volver a decir: voy a jugar a lo de... sin pedir permiso, sólo avisando.
Vivía con mi hermano, y le decía, generalmente los viernes a la noche: voy a jugar a  Casapueblo, que era la casa de mis amigos.
Y hacíamos eso. Jugábamos.
Nos disfrazábamos, bailábamos, inventábamos un universo con sus reglas y las vivíamos profundamente por un rato.
No mucha gente lo entendía, claro.
Algunos decían: ah...hacen una fiesta. Pero una fiesta es otra cosa. Es algo extraordinario. Esto era parte de lo cotidiano.
Permitirse ser otro, en la cotidianeidad, es jugar.
Jugar es inventarse ese mundo, ese personaje, esas reglas por un rato  y dejarse atravesar, involucrarse por completo.
Pero en la vejez prematura que tenemos, lo hacemos contadas veces, en un ambiente controlado  y con excusas frescas a mano, por si nos pescan en pleno  goce lúdico: es una fiesta, estaba solo en casa, tomo clases de teatro pero no actúo en  un escenario porque lo  hago como  terapia, aca nadie me ve, es  sólo la costumbre de hablarle al perro, me compro maquillajes porque quiero mejorar mi estética, esta ropa  es la de entrecasa, colecciono cositas, estas cosas me relajan, esto lo hago para descargar tensión, así me olvido del estrés, es mi hobby.....
Todas esas excusas solo dicen: estoy jugando, no me jodan.
Y en este punto me lleno de preguntas...
¿A qué jugabas cuando eras chico y estabas solo? No con tus amigos, porque  sabemos que el grupo se autocontagia de modas televisivas o  temporales.
Cuando estabas solito, vos y tu alma... ¿qué era lo que te llevaba de la mano por ese mundo extraño? ¿ese juego  por el cual no tenías que andar pidiendo permiso?
¿Qué espacio ocupaba tu cuerpo en el mundo, durante ese juego?
¿ya te acordaste?
¿Cuánto hace que  no lo  jugás?
Date permiso vos mismo un ratito y tratá de jugarlo.
De recordar ese olor y color en los dedos.
De recorrer con los ojos cerrados ese espacio que ya  no está en el aire pero sí adentro, en un rincón.
Nadie te va a retar, ni censurar, ni  se va a reir por lo que hagas
Jugar a jugar nos  descubre en el lugar que ocupamos.
Quizás ese berretín de niño culoinquieto  lo seguimos teniendo de grandes, transformado en  trabajo, estudio, hobbys...
Pero es sólo un  juego más. El más  maravilloso de todos, ya que seguimos eligiendolo a pesar del tiempo que pasa y nos arrastra.

¿Lobo está?

El derecho y el revés de la trama

Mi mamá está tejiendo.
Ella no teje nunca, pero  me dijeron que hace 9 años que no hay elecciones. El absurdo es comprensible.
Ahí, la radio de plástico turquesa con tocadisquitos simples. Con las pilas eveready grandotas que siempre se sulfatan.
Ahí, en el banco blanco que algún bisabuelo se robó de una plaza, mi mamá teje punto jersey.
Uno del derecho.
Uno del revés.
Juan está en el piso, jugando con algo que arrastra.
Hermanito tocatodo. Hermanito colorado. Cachetes, pecas, pelo...todo rojo.
Va y viene.
Derecho y revés.
Arranco hojas de la enamorada del muro que viene de la casa de Pironio.
Me siento en el borde de las baldosas amarillas y las destripo:les saco despacito la parte verde y ahí quedan, desnudas, las nervaduras. De un lado o del otro, las hojas son transparentes, fantasmales.
Mamá teje y papá no está. Está en las mesas.
No sé lo que eso, pero suena lo suficientemente importante como  para que esa tarde  sin escuela tampoco haya fútbol, ni carreras de autos al mediodía en la tele.
Y mamá teje.
Uno del derecho.
Uno del revés.
Estas semanas , papá que habla mucho y está poco en casa, también teje.
Titina me dijo que contar historias es como tejer: uno  va agregando  hilos, palabras y frases, y va transformando  un ovillo en una tela, en una historia, en un cuento. Lo que estaba desordenado se transforma en un saquito, en una manta, en un abrigo.
Uno del derecho.
Uno del revés.
Mamá, que está escuchando la radio turquesa que suena mal, me quiere contar un poco que está pasando, pero se le enredan los hilos de la historia porque no puede tejer, cuidar a Juan y rezar por papá al mismo tiempo.
Me aburro.
En este momento,  el cuento pierde un punto de la trama, y hay que retroceder, deshacer lo hecho, y seguir el hilo de nuevo.
Papá hace días que corre de un lado a otro.
Se junta con  gente. Habla mucho. Está eléctrico y cansado. Pero no se lo ve triste.
Juan, que habla atravesado, canta la marchita y dice Vote Luder como si fuera lo único importante.
Mamá me dice que  Alende se parece al abuelo Tito. Que Herminio no se qué. Que no sabe que va a pasar en  el pueblo. Que espera que todo salga bien. Parece que habla de una operación a un pariente.
Habla sola.
Juan juega solo.
Uno al derecho.
Uno al revés.
Y este domingo, cuando ya queda poco sol, llega papá, casi corriendo.
Abraza a mamá y le dice:ganamos
Y mamá, sin soltar las agujas del todo, con los hilos enredándose en el piso, los ojos abiertos y la sonrisa llena, le dice: ¡Pero si  iba ganando Alfonsín! ¿Y  acá no  ganaba Alvarez?
Y papá, un poco al derecho y un poco al revés, le contesta:
-No importa. Ganamos igual, negra. Ganamos todos-

Íconos, signos y símbolos

Íconos, signos y símbolos

Me encantaban las claves secretas.

Me había entusiasmado con las novelas y cuentos  de espías, detectives y aventuras.

Ya había dejado un poco atrás la idea de ser superhéroe. Se me complicaba el temita ese de la adquisición de superpoderes o el haber nacido  en el mismo planeta en el que crecí.

Pero no podía resistirme al misterio y a los códigos. Por eso los espías, los detectives, los aventureros y toda su parafernalia me atraían tanto.

Ari y Gaby tenían unos libros sobre el tema. Mi primo, que era scout, me había prestado  su manual de supervivencia ( Ser scout me llamaba mucho la atención, pero había que ir a misa y usar esa pollera-pantalón color caca con zapatos de la escuela. Eso iba en contra de mí misma)

Ya había visto las dos  películas de Indiana Jones. Y el joven Sherlock Holmes.

Con las chicas jugábamos cestoball, escuchábamos a los Beatles, leíamos mucho y yo escribía bastante. Las historias de La escuela del fin del mundo y El gran robo en el lejano oeste se me ocurrieron por esa época.

Usaba vaquero y trenzas y  cordones de zapatillas con estrellas y corazones. Andaba en una bici roja y tenía un diario onírico.

Me gustaba Adrián. Después Pato, que  ya me había gustado antes. Después Gustavo. Después Adrián de nuevo.

Tenía un novio de 15 años que se llamaba Hugo, hacía ninjutsu y era en parte japonés. Obviamente era imaginario.

Creía en rituales mágicos propios, que creaba hasta en los mínimos detalles y después olvidaba.

Vivía en mi cabeza la mitad del tiempo.

Me gustaba ir a Quilmes a hacer lo de siempre: Escuchar tangos e historias de Titina, caminar kilómetros con Lili o el Abu mirando todas las vidrieras de zapatos, imaginarme el río cuando todos los demás eran tan  jóvenes jugar a la señora Mangasverdes a la hora de la siesta, revolver los alhajeros y la puertita de las telas en busca de tesoros que alguna vez serían míos y nunca lo fueron, rezongar cada vez que  me  mandaban al almacén de Lito a comprar algo, esperar el 300 o el 324 para ir a Rivadavia…

No saber qué hacer y disimularlo.

Con Mechi habíamos cambiado  el correr por el patio  por los pinipons en el cuarto y  el álbum de figus por las muñecas articuladas (No, no eran  barbies).Y volvimos a cambiar por  el diseño de ropa en blocs hechos con hojas inservibles que nos traía su papá del Ministerio de asuntos agrarios.

Seguía cosiendo muñecas de tela hechas con medias huérfanas, aunque hacía más de un año que menstruaba y ya usaba corpiño 90.

Creía que el punto más alto del amor lo lograbas al dormir  en el mismo lugar con la persona que amabas. Si el sueño era compartido, el amor era eterno.

Había pegado el estirón y los huesos me dolía a veces, pero  más me dolían las estrías.

Era flaca y larga, a pesar del talle 90.

Buscaba señales casi fetichistas en objetos, marcas, huellas que me develaran misterios. Revisaba los cajones y los rincones con pasión.

A veces iba a lo de Ariel y nos quedábamos toda la tarde leyendo, sin hablarnos, cada uno en su rincón. Queríamos saber más. Tenía que haber una explicación para cada cosa.

Ya hacía tiempo que nos reíamos  con Les Luthiers y  que cantábamos a Charly, León, Zupay  y los demás.

Mirábamos Vivitos y coleando en  la tele. O Polenta. Y los dibus, siempre los dibus.

Ari ya tenía la commodore y yo todavía no le encontraba la gracia. Pero era mi orgullo decir que mi mejor amigo  sabía de compus.

Y todo esto iba a mi fascinación por las claves secretas.

Un día, en el salón de matemáticas y naturales, encontré un papelito tirado con toda una clave: signos y su significado.

No parecía un gran desafío. Aparecían cosas así todas las semanas en  la Billiken. Pero en esta había algo…

Se la mostré a las chicas y todas la copiamos. Durante  un par de años la usamos para dejarnos mensajes  de todo tipo, sobre todo durante la fiebre por los Hollister, Nancy Drew, Los Hardy boys y  Sherlock Holmes.

En mí, La Clave evolucionó. Empezó a tener reglas gramaticales más complejas. Algunas letras mutaron, o se duplicaron y triplicaron en su forma.

También aparecieron reglas de puntuación y  construcciones idiomáticas.

Las cosas empezaron a pasar.

Pasaron las modas: Jazzy Mel dejó de ser un éxito, todo el mundo se dejó el pelo largo, fuimos a todos los cumples de 15 y Chakers dejó paso a Wana.

Fuimos a Bariloche. Me enamoré un par de veces, siempre de guitarristas.

Dejé el cestoball.

Ale se murió sin avisar.

Y  la mitad de la década me encontró en La Plata. Sin Ari ni Gaby. Sin las chicas. Sin Mechi. Ni mamá, papá y hermanito en casa.

Empezaba a estudiar cine, y todo parecía demasiado nuevo.

Ya no tenía bici. Mi corpiño era 95. El pelo  me llegaba casi hasta la cintura. Seguía usando vaqueros y trenzas.

La clave  había viajado conmigo.

La usé tanto…incluso para ayudarme a estudiar.

Mis sucesivos novios, esta vez reales, nunca la quisieron aprender. Un abismo de incomunicación nos encerraba.

Siguió pasando todo.

Los novios, los festivales de cine, las casa, los cortes de pelo, los talles de mi corpiño.

Y todo cambió tanto…

Pero sigo buscando señales. Espero encontrar la baldosa floja que esconde la caja con el secreto. Mirándole los zapatos y los lunares a la gente, trato de saber de dónde viene y adónde va.

Las estrías ya no duelen tanto. El corpiño es 105.

Pido 3 deseos a la primera estrella de la noche, y sigo creyendo  que compartir sueños es la mejor forma del amor.

Hace casi dos años que no voy a Quilmes, pero me  sigo cantando los  tangos y las historias de Titina, y busco  en las vidrieras todos los zapatos que el Abu o Lili no me van a regalar jamás.

Ari y Gaby están en Israel. La flaca, en el Caribe, y al igual que Luciana, Carola, Julieta y  Marisel, está casada.

Mechi tiene dos hijos que ni conozco.

Mi  mamá, mi papá y  mi hermano viven en tres casa diferentes.

Hace años que no uso jeans y mi último corte de pelo es tan corto que no me permite las trenzas.

Ah..y La Clave….

La Clave me permite dejarte mensajes en las paredes del barrio, en los boletos de colectivo, en las servilletas del bar, en cuadernos que no vas a leer.

Y ando por ahí, escribiendo y deseando.

Deseando que un día tengas ganas y la decodifiques.

 

Bifacho con mixta y sorpresa

Se rompe el colectivo. Y una lo sabe desde el momento exacto en que se corta el ruido de fondo. Como cuando apagás un extractor de aire ( pero en el caso del extractor, uno  suspira, aliviado)

Claro, podía quedarme como el resto de los pasajeros esperando al siguiente, pero  no podía dejar pasar esa calle desconocida de Boedo, ni ese bar que me llamaba desde la esquina.

Mediodía y hambre. Me siento en el bar con  nombre de calle, tapizado de fotos de tango y pido un bife con ensalada mixta. Puta madre. Siempre me olvido que la cebolla cruda me cae mal.

Cuando llega la ensalada, tardo más en separar cada hilo de cebolla que en comerla.

El tiempo  y los gatos que caminan  con  cascabeles por ahi pasan a pedir mimos.

 Y de repente, un chillido, bajito y agudo.

Y abajo de mi mesa, perseguida por un gato, pasa una laucha.

Nadie, ni los  dueños ni los otros comensales hacen nada.

Y yo me río y sigo comiendo.

Con miedo a encontrarme a la laucha trepando por mi pierna, pero sigo comiendo.

Sólo me detengo a saltar cuando  una cosquilla recorre mi rodilla

Pero no era laucha sino gato.

Además, fue el bife más rico  de los últimos tiempos. Valió la pena el salto

Escritura automática

La lengua en los rincones. Y el inconciente ahí, tan hijodeputa

El dolor anclado en el  útero, que se desparrama armando  la burbuja.

El cielo gris. Los lirios amarillos. Hay fuego entre los pastos y el agua está podrida. ¿hay otra forma de describir al mundo?

Hoy tu felicidad cabe en el agujero de una muela

Tu respiración anoche me mentía

¿Cómo medir la calidad de un número? ¿Cuál es el mejor cinco? ¿El peor cuatro? ¿El número seis de la mitad?

Adivino el río y sueño el mar. Sólo me permito  ser laguna

Sonidos de comida sin comida. De boca vieja colapsando.

Descubro los  límites entre agua y agua. Cruzo más agua. Sigo sin mojarme

¿Sos vos el que se perdió?¿por qué salí a abuscarte? ¿o  soy yo la que estoy  perdida?

Cada pedacito del  pelo y  la boca, en la boca

Ayer  él lloró por una letras. El idioma rompecorazones

Una casa grande me mira y yo la miro ¿Cuál de las dos está más  habitada?

Como no caben dudas, la cosa está ajustada.

Faltan dos horas y media para dentro de un rato

Ya casi nadie se acuerda del principio, pero  igual se enganchan con el cuento.

Ladrillos de piel, como puentes. Cintas. Asfalto. Casi un kilómetro desandado.

La burbuja crece  hacia atrás y al fondo. Nadie la quiere.

La tarde se desploma. Ya es muy tarde.

 

 

(escrito el otro día, en el colectivo)

Me río con vos, no de vos

Cuando escribir se transforma en una necesidad, surgen cosas como estas. Cartas inconclusas que nunca entregaremos, o  relatos inexactos  de situaciones muy  poco claras.

Estamos eligiendo. Carajo si lo estamos.

Y si te tocó vivir ese  momento, fue porque lo construiste de esa forma.

La gente que te quiere se ríe con vos.

La gente que  te va a rodear en  la vida tiene tu humor, le divierten las mismas cosas.

Si esa noche te dijo que  eso de lo que te reías era una pavada, una estupidez, entonces, ya tenés  algunos datos sobre la inconsistencia de esa  compañía.

No. No es definitivo. Pero es una señal clara de que  no  va a compartir las alegrías y tristezas con vos.

En la tristeza, cualquier gil nos acompaña. Cuando se te muere un tío, hay una parva de parientes, conocidos y vecinos que aparecen a dar el pésame y a tomar café recalentado.

Pero cuando la tristeza  que no es mía, sino tuya o del que yo realmente quiera, me traspasa, cuando  el color que envuelve a ese que quiero se vuelve grisplateado, esa tristeza que surge del otro y que me llega por culpa del amor, esa  es la verdadera tristeza compartida

Quizás yo no ame lo que vos amás, pero  lo respeto. O  me informo  sobre tus amores y  trato de conocerlos. Pero el amor no es el humor.

Si me río es porque me crece desde adentro la risa. Y en eso sí se parece al amor. Pero al  amor ese que surge  de adentro, sin forzarlo por las cosas de la superficie, sino por todo eso  tan  intangible como la risa misma.

¿Y adónde voy con todo esto?

No sé. Creo que lo escribo porque me acordé el día que te conocí. Y te conocí riendo.

 O la vez aquella que salí con ese tipo que parecía tan interesante, y que me hablaba de esos libros que había leído, y de esas películas  de culto que jamás confesaré que no vi, o de los lugares del mundo que visitaré algún día, pero su visión pesimista del mundo y su pedantería absoluta  lo llevaron a decir que casi nada  lo hacía reír. Porque todo era un plagio, una repetición, una absoluta falta de originalidad y un millón más de boludeces por el estilo.

También conocí a uno de esos que se creen genialmente intelectuales  porque repiten de memoria frases célebres de personas ídem. Pero no se les cae una idea original y  se siguen portando como loros hasta con  el humor, o el amor. Son los adoradores de  la palabra “tendencia”, cuando ni saben lo que es.

Y cuando te conocí, yo reía.

El tiempo fue pasando, y los dos  ya tenemos canas que yo oculto y vos  perdés.

Yo me sigo riendo de  lo mismo y de más cosas cada día.
El humor y el amor me cruzan a gente nueva en  el camino.

Y hoy que es un día que  llueve, un día grisplateado como las canas, de lo único que me puedo acordar es  que cuando te conocí vos me estabas haciendo reír.

 

 

 

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5 minutos por 2

10 minutos para frenar  y escribir esto.

10 minutos en los que no voy a trabajar, ni pensar en el trabajo que necesito encontrar ni en las cortinas que tengo que terminar de coser

10 minutos para olvidarme que  mi vieja vino de visita y seguro seguro  va a escorchar con algo (laburo, novio, dieta, casa, etc)

10 minutos para ni pensar que  Fer vino de nuevo, esta vez a mi casa, y que a pesar de todo el tiempo que pasó, me sigue diciendo Maru, Negra y Linda.

10 minutos para olvidarme de que amás a otra y punto.

10 minutos para no saber nada  nuevo ni viejo de  mí misma, solo  sentir ese latir  bajo la piel, esos  huesos que crujen, ese olor que me envuelve.

10 minutos para casi llorar, pero  no tanto, porque aún estoy en el trabajo y puede venir gente. Sólo recordar el color del llanto, y  guardarlo en la memoria para cuando tenga esos 10 minutos de verdad para mi sola, en unos días.

10  minutos para saberme frágil, completamente sola, y sin embargo, abrazada por miles de seres, ahi afuera

10 minutos de respiración debajo del agua

10 minutos para releer esto y no saber si sonreir o qué.

o qué.

 

Tengo casa nueva

Ya está. Algo menos de que preocuparse.

Claro que quedan otras cosas: el trabajo que vendrá, porque este se termina a fin de mes, la forma  que toman las cosas cuando  uno  las deja a la buena de dios, lo  blancas que son las paredes y todo lo que hay que trabajar para que adquieran  sus colores característicos...

Y  estás vos, claro.

Ahí, tan lejos casi  siempre. Tan cerca por momentos.

¿Te cuento una cosa?

Ayer vino Fer a verme a la oficina. Y lo vi triste  y un poco viejo.

Es raro encontrarse con un viejo amor cuando ya no lo es, cuando ya sólo es viejo. Tan viejo como una misma.

Es raro ver que esa persona que lo fue todo ya no lo es, pero sigue siendo  mucho de un pasado y alguito de este presente tan presente.

Lo raro es no poder hablar, más por pudor que por otra cosa, de todo lo  que ha hecho el amor en  nuestras vidas en este tiempo ausente.

¿cómo le cuento que después de nosotros me enamoré muchas veces? ¿y que cada una de esas veces  me dejó una marca tan fuerte como  la suya pero sin la marca de la convivencia?

¿cómo  hago para decirle que  lo extrañé muchas veces sin que suene a una declaración de amor, sino sólo a eso..que lo extrañé?

¿cómo le cuento que los amores que lo sucedieron  tenían algo de él, pero al mismo tiempo eran únicos, como él?

No es fácil despegarse de un pasado tan fuerte. Pero se  muy bien que hemos sido mejores amigos que pareja. Eso es lo que me permite ser su amiga aún.

Sigue sin contarme de su vida  sentimental actual...sin  decirme  ni mú de su anillo de oro, sin emitir una palabra sobre su hija.... Debe tener  miedo. Aunque todavía no sé de qué.

Y en el  medio de este encuentro,  se aparece tu fantasma.

Casi como si estuvieras vivo,  veo tu sombra atrás de sus pestañas.

Y entiendo todo.

El amor está a la vuelta de la primavera y los jazmines. A la  vuelta de la esquina,  o cruzando el puente.

El amor quizás seas vos o sea tu vecino. Pero está ahí.

Escondido en la sombra de lo que fue, alertanto al mundo  de lo que será.

En mi casa nueva y demasiado blanca, vacía de cosas pero  no de mí,  pienso en tu  mirada. Me sobrevuelan tus ojos que  hace mucho que no veo.

Un día de estos nos vamos a cruzar. Justo después de  vos hayas visto mi sombra en sus pestañas.

Cuando ninguna letra de tango nos enmarque, cuando  ya no haya  ni telón ni excusas.

Justo ahi.

Cruzando el puente

Ya viene. La reconozco por el olor

Ayer  bajé del  último colectivo y  me encontré con una planta de jazmines. Corté un ramito  y lo guardé en el corpiño.

Hoy, después de bañarme,  me puse el  mismo corpiño, ya sin ramito.

Mi pecho huele a jazmines.

 

La base, está

Hace días que ando con esto en la cabeza y de repente, leyendo un libro perturbador y maravilloso como es Fantasmas, de Chuck Palahniuk, encontré algo que me aclaró un poco el tema.

Igual ya lo tenía masticado por años de terapia, consumo de revistas femeninas, ver televisión, leer libros tipo “ Mujeres que corren con los lobos”, leer revistas del tiempo de ñaupa, pensar y pensar hasta que sangren las orejas sobre este envase que el universo se empecinó en darnos, hacer dieta, gimnasia, meditación, más terapia, de nuevo dieta, llorar al ritmo de las estrías, luchar con el cierre del pantalón, renunciar al jean sin darnos cuenta, olvidarse de usar tacos, cambiar las porquerías esas de colores por maquillajes buenos de verdad, teñirse el pelo, cortarse el pelo, descubrirse canas, llorar por las canas, reírse por las canas, arrancarse canas, mandar a la mierda a las canas, teñirse las canas, cortarse el pelo, enrulárselo, planchárselo, usar crema antiarrugas a los 25 años, a los 27, a los 30, a los 31, ir a la dermatóloga, al dentista, hacerse una limpieza, un arreglo, otra limpieza, escuchar como el señor odontólogo te dice que por la descalcificación tus dientes nunca estarán blancos como los de esa publicidad porque en el centro mismo del diente son amarillos, ir al oftalmólogo, hacerte anteojos, cambiarlos luego por ese par que es más lindo y está más de moda, perder los anteojos, volver a ir al oftalmólogo y volver a cambiar el marco, pintarse las uñas con calcio, con color rosita, con violeta, negro, rojo furioso, limárselas, cortárselas, comerse las uñas, sacarse el esmalte, pintarse de plateado, dejarse las uñas largas y ponerse hasta 3 capas de plateado para que parezcan de acero, delinearse ojos, labios, lunares, cejas, depilarse piernas y axilas por años, depilarse el cavado cada vez más, depilarse con pincita las cejas ye se putísimo pelo que sale justo ahí, y ahí, y ahí también, comprarse anillos y collares y usarlos hasta que se pierdan, tratar de hacerse los agujeros de las orejas un par de veces y desistir cuando la inflamación de ganglios parecía paperas, pasarse casi con rabia crema anticelulitis, lijarse y limarse talones hasta dejarlos de seda una y otra vez, volver a hacer dieta, cortarse el pelo.... bueno, vivir, en definitiva, en este cuerpode mujer que me toca usar por el momento.
Pero a lo que iba (no me voy a ir  más por las ramas, lo prometo) es que esta imagen de revista femenina, este cuerpo  moldeado para el modelaje, este cuerpo que NO TENGO  es un invento.
Una mujer no es eso.
Una mujer es otra cosa
El ejemplo más claro  son .........los zapatos
No  voy a delirarme ( más) hablando de china imperial  y sus mujeres de piespequeños y vendados, pero tan lejos no andamos.
Los zapatos de tacos, y de punta finita, tan fálicos y sexys y deseadeos ellos, son la forma de sometimiento más cara y autoinflingida de los tiempos modernos.
Ya me dirán que quedan lindos, que ahora no hay que salir corriendo en caso de peligro como en la prehistoria ( que si andaban de tacos, se los morfaba un tigre dientes de sable) que una mujer con tacos tiene mucha presencia, prestancia y  demás boludeces. Pero la incomodidad, la tortura de la constricción del cuerpo en nombre de algo efímero  me saca.
Las que aman usar tacos son las travestis.
Pero una travesti no es una mujer. Es una representación de la mujer deseada. De la mujer objeto
Una vedette ...y a veces  dudo  de que lo sean. En realidad no  lo son por un rato.
En el momento del escenario y las plumas, son  objetos del deseo.
Pero una mujer no es un objeto. ( lo dice una mujer que ha tratado como objeto a  un par de hombres. Y pido perdón por eso)
Los zapatos  que oprimen el pie, lo deforman ( ¡con lo lindos que son los pies al natural!) son otros elementos de tortura y sometimiento a esa idea masculina de la delicadeza  e imagen de la mujer.
Una mujer que no puede  moverse cómoda por el mundo, o que no se apoya firmemente en él ( física y simbólicamente) es una mujer sin base.
Por eso  digo que una mujer es otra cosa.
Voy a dejar de divagar con una comparación teatrera, casi inevitable por los gajes del oficio
El teatro, como la vida, es presencia. No imagen.
Seguiremos informando sobre esto de ser mujer
PD:Puse ejemplos generalizadores, aunque soy conciente de que no siempre es así.
Otro día hablaré de  las uñas inútiles

De paseo?

Salgo a caminar por ahí, por las razones que sea: comprar tomates  y frutillas, buscar una casa con un limonero en el jardín de adelante, pagar un impuesto, ir al trabajo, buscar una nena de trenzas jugando en la vereda,  contar diez  casas en una cuadra, o el trapo rojo que sea  necesario.

Y a  veces llevo la guía  de Buenos Aires de bolsillo, sobre todo cuando tengo que llegar a horario a un lugar que no conozco. Pero generalmente me guío  por la dirección que lleva mi  naríz o  por algunos indicios en el camino: un perro que camina muy decidido, un auto naranja que dobla la esquina aquella, una calle muy arbolada o con adoquines, casa viejas  y grandes ( generalmente eso es decisivo)

Camino  y no  me pierdo. Ni siquiera caminando por calles algo oscuras  sin señalizar.

No me pierdo en el gran  buenos aires, en esas cuadras con gomerías  tristes y verdulerías alegres.

No  me pierdo  en  ese lugar   donde  ni siquiera se el nombre del barrio, o no me suena el nombre de ninguna calle.

No tengo brújula y a veces esta ciudad me marea al  buscar  sus puntos cardinales, porque los edificios o las nubes no me dejan ver el sol  o las estrellas para ubicarme.

Pero nunca estoy perdida.

Porque descubrir esos caminos hace que me encuentre.

 

Genialidades

"Si amas a alguien, dejalo libre

Pero no te sorprendas que regrese  con un herpes"

Chuck Palahniuk, Fantasmas

Charla con Jose y Chichi

M: Ahora que estoy en Buenos Aires, me quiero  comprar una bici

J: Acá es peligroso ¿mirá si te atropella un subte?

Ch: el Sub-Té es el té antes de ponerle el saquito. Es  sólo  una  taza de agua caliente

(¿ ahora entienden porqué extraño tanto a mis amigos de La Plata?)

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Extractos de mi cuaderno actual

Otro día por ahí, gastando las mañanas en  turismo urbano o  quien sabe en qué.

Bebo té Don Juan, de Inti Zen. Es rico, pero el chai me gusta más.

Leo  un libro sobre gente  tóxica, que nunca compraré, en una librería de Belgrano.

No sé si termino de entender que el  estado pasajero es una constante en mí ¿alguna vez podré frenar?

Anoche leí un libro sobre Federico Manuel Peralta Ramos. Era un niño bien que pudo hacerse el loco, y le salió.Tuvo ese  privilegio. No sé si fue tan genial, pero tuvo la posibilidad de expresarse.

En una cosa tenía razón cuando dijo: Serás lo que debas ser... ¡Y dejate de joder!

Tanto proyecto....tanta trampa...

Fui al barrio chino y  compré té de jazmín y chicles de ginseng. Creer o reventar: el chicle de  ginseng me cambió el ánimo y me sacó el  dolor de muelas. Y, como dice  Daniel, yo prefiero creer.

En el libro este sobre la gente tóxica  leo:" El 90% de la gente que fracasa  no ha sido derrotada, sino que en realidad ellos han renunciado" " Los espíritus mediocres condenan generalmente todo aquello que no está a su alcance"

No están  mal  las ideas esas. Pero a los libros  que proponen la receta del éxito y la felicidad, yo   les descónfio.

Miro para atrás, para adelante, para los costados  de mi vida. Y la trama se sigue enredando.

Lo   más interesante son los espacios en blanco librados al azar.

 

Titina

El 25 de julio  de 2002, cerca de la medianoche ( o quizás el 26, no lo sabemos) Titina se cansó.

Soltó lo que tenía agarrado tan fragilmente.

Estaba cansada de aguantar, me decía. Casi 40 años aguantando el cuerpo ese que no  hacía nunca lo que ella quería.

Ella quería viajar. Y bailar. Quería ir al cine y al teatro conmigo. Quería mirar  vidrieras y caminar toda la tarde. Quería ir al río a pasear de la mano con Nove, como siempre le dijo a mi abuelo.

Ella hubiera sido una diseñadora de ropa genial. Una cantante de tangos. Una actriz de cine en blanco y negro. O en color, asi se veían sus ojos color del tiempo.

Ella podría  haber sido mil cosas si el cuerpo la hubiera dejado.Quizás no meteroróloga, ni modelo de sombreros, ni cocinera ( aunque su sopita de vitina era una delicia)

Pero ella, a pesar de su fragilidad, fue tan fuerte para decidir. Y pelear contra  el enemigo  hasta el final. Y ganarle.Porque fue ella  la que decidió soltarlo.

Ese peso  casi  inútil. Ese resto de piel  que parecía papel de seda. Esos ojos llenos de sabiduría, que desparramaban  felicidad. Esas manos chuecas, que abrazaban como ningunas.

Se fue y es la primera vez que  puedo hablar de ese viaje.

Quizás porque el capitán me lo recordó.

Quizás porque  ya pasó  el tiempo y no duele tanto

Quizás, y  es lo más seguro, que porque  hoy ella pasó a mi lado  silbando  Yuyo Verde. Y recién ahora me di cuenta de todo lo que me dejó cuando se fue

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