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Gente del barrio
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Se muestran los artículos pertenecientes a Octubre de 2004.
Y de repente te pasa que esas ojeras se vuelven irremediablemente dulces. Y te pertenecen tanto como esas venas verdes que corren desesperadas bajo la piel. Y las amás, como si fueran las últimas, las únicas Y son. Y la sangre se te llena de burbujas incandescentes. Y los ojos de los seres cercanos florecen y se aplastan contra los vidrios. Y decís basta y abrís la ventana. Y todo entra, de golpe. Y el eco es tan perfecto, que te dice todo aquello que jamás se te ocurriría decir. Y nadás en el aire espeso del sol de esa tarde. Y gritás de gozo, de dolor, de asco , de ganas. Y te das cuenta que todo eso es casi nada al lado de todo esto, que es casi todo. Y eso, viste? Cuentan que eran dos hermanos los que se enamoraron de ella, y que se fueron a pelear allá, a lo lejos. Y que ella corrió y corrió para impedirlo. Pero llegó tarde. Y se encontró con uno de los cuerpos. Lloró sobre él, y fue en busca del otro, siguiendo el claro rastro de sangre. Y lo encontró no muy lejos, muerto también. Lavó el cuerpo herido y ya sin vida con sus lágrimas, y apartándose de él, mucho más adelante, lejos de las tolderías, y sin razones para vivir, murió de pena, llorando. Adonde quedaron sus cuerpos, el viento, la lluvia y el tiempo crearon las lagunas. Ahora sólo queda esta. Las otras murieron, como los indios que las formaron. Mirá vos, se murieron por amor, y su recuerdo hecho laguna, murió también. Murió de progreso. Morirse una vez, ya es difícil. Imaginate dos. Amor y muerte. Linda combinación para ser la base en donde construimos nuestra historia, no? Lagunetas en mi Lagunones de mi Yo, que fui Hamlet ahora quiero ser el mismo Shakespeare. Desvestirme el disfraz y trepar todo el muro. Rasguñar lo liso hasta cansarse y descubrir la rugosidad en la mañana Laguna Te camino y te cruzo Y del otro lado me encuentro Vacío en tus ojos. Pero no por falta de contenido. Vacío como magnitud infinita. Como espacio incontable en donde perderse o encontrarse Y tu mente, tan suave. Me da miedo que te de miedo que me de miedo y así todo el tiempo. La represión como forma de la acción. Y la acción como forma de la represión. Vacío absoluto en mis días, pero vacío como falta de vos. No sueltes. No suelto. Llevemos esto hasta la orilla. El agua estaba fresca, pero no fría, tan azul de tan transparente... Yo me hundía, pero no dolía, más bien era como un baño de lucidez. Cuando me asomaba, el paisaje ya había cambiado. Todo se veía más claro, aún de noche; y era la fiesta. Dios jugaba conmigo en los pasillos de una galería, y me auguraba felicidad en la película que iba a filmar. El barrio se volvía brillante, y a la vuelta de casa había un cine, en donde todos nos encontrábamos. ¿Qué más se podía pedir? Acabo de verte, colgado boca abajo, diciendo tu parlamento sin errarle ni una coma. Acabo de verte con la cara pintada, con los ojos brillantes al lado de tanto dorado que te adorna. Acabo de descubrirme repitiendo las palabras que te corresponden, llorando sin llorar de ojos abiertos... Acabo de pensarme con vos y para vos, creándote Acabo de estallar, de largar mierda por los pies, y huir en mi bicicleta, alejándome de aquellos que creen creer ser mis amigos Acabo de despertarme y nombrarte Me pierdo en las calles de tu existencia. Nadie lo sabe. Nadie Acabo de saber que estás presente, sin piel, en carne viva, como estaré algún día Como estoy Acabo de enamorarme Salgo a la vereda a jugar a la rayuela, y mientras dibujo con tiza azul mi futuro recorrido veo que los viejos árboles de la cuadra se llenaron de hojas nuevas. Empiezo a jugar, pero mi piedra rueda lejos y mi rayuela se alarga. Ya no termina en el 10 o el Cielo, sino que baja por los adoquines. Quiero saber adónde termina esto, y sigo y sigo saltando, buscando el final. Llego a la puerta de una casa, que no es la tuya, pero vos estás ahí. Me ves cansada por la rayuela, y me das limonada y buena musiquita, que siempre reconfortan. Tus rulos sonríen y me doy cuenta que también estás lleno de hojas nuevas. Me vuelvo al barrio silbando bajito y pensando que la realidad superó la ficción planteada por el MSN, y eso que no estaba nada mal. Más allá del título, que no sé hasta que punto viene al caso, tengo el extraño don de asustar hombres. Un total éxito en semejante fracaso. Cuando alguno me parece interesante, parece que me muestro entusiasta, y eso los hace huir por extrañas tangentes. Y quizás sólo quiero conocerlos, no más ni menos que eso. Una ha escuchado toda la vida quejas sobre la histeria femenina, pero esto ya no tiene goyete. ¿Cómo proceder? ¿alguien me explica? Pero pido que alguien me guíe en el desarrollo de la histeria, porque eso de andar cambiando la manera de pensar o actuar del otro porque sí, me parece una gansada. ¿Cómo se hace para no asustar desde la sinceridad?¿eh? Siempre quise ser alguno de ellos, pero nunca me creí capacitada. Hasta hoy. De repente, soy ellos. Y soy feliz Actores se consiguen en todas partes, dijo un gran director que no viene al caso mencionar. Sólo hay que saber ver, en el cuerpo y el rostro de los prójimos, la maravilla. Convencerlos para que actúen en nuestras películas es tema para un próximo boletín. (Vos. Sí, vos. A vos te quiero en mi peli. Ya vas a caer...) Para combatir el aburrimiento, somos diferentes (iba a decir “Gracias a Dios”, “Por suerte”, “Por alguna razón” y otras huevadas, pero no estoy segura de que sea por eso. Y el tema de combatir el aburrimiento me suena mejor. Bueno, sigo->)Por eso, lo que a vos te alimente, a mi puede envenenarme. Permitime que insista: No,gracias. No quiero. Ta claro? Volviendo al pueblo, por las rutas argentinas, de noche y feliz, miré el cielo. Las estrellas eran un mar de ojos. Y todo lo negro era tan grande como el deseo... Y de repente, una estrella fugaz. Justo en el momento que besaba el vidrio de la ventana. No pude más que pensar en tu nombre, en tu suavidad y en la sombra que tus pestañas le dan a tu sonrisa. Pero por sobre todo, en mi ignorancia total de vos. Bueno, no te conozco mucho, pero por lo visto, ya formás parte de mis anhelos. Eso es un problema. Pero la estrella que caía ya me lo va a solucionar. Vos dejate llevar si ella te guía hasta mí. Hablando con diferentes hombres, ésta ultima semana, noté cierta resistencia de parte de ellos a los cambios. Cambiar no es malo ( lo dice alguien que tiene pánico por los cambios bruscos y que los disfraza de "si todo es para bien..." . Parezco una tía...) El tema es ver lo bueno de los cambios. Y ahí te quiero ver! Porque en realidad, el miedo no es al cambio en sí, sino a admitir que ese cambio existe, y así dejar de ser lo que uno fue hasta momentos antes de ese vuelco. Transformarse en lo que uno se supone que, entre otras miles de cosas, no es. He ahí el dilema. Pero mi opinión al respecto ( que tomo como consejo para mí misma antes que decírselo a los demás) es : DEJATE Dejarse no es abandonar. Dejarse es estar nadando en un río, y de repente, cansarse, o querer ver otra perspectiva. Entonces uno hace la plancha, y mira las nubes y las orillas pasar como barcos. Es un momento, nada más. Quizás, a l volver a mirar la corriente, el nuevo barrio que se nos presenta sea tan o más amable que el anterior. Por eso, dejate.
(Las opiniones de la autora al respecto del tema citado pueden y son propensas a cambiar. No hay que preocuparse, ella es así. O no) ¿Los cuentos, las historias, las películas... terminan? Siempre aprendí que uno se cuenta historias que no puede resolver en la vida real para poder, justamente, sobrevivir a esa sobredosis de realidad que te toca consumir a diario. Pero ayer me descubrí pensando que será de la vida Claudia, uno de los personajes de Los Premios, de Cortázar. Ella, que se había quedado tan triste cuando la novela terminó, y yo acá, sin poder consolarla porque no sé cómo... Miligramos de lo posible en la forma de acercarnos: Buenas tardes ¿Cómo estás?¿Qué contás? ¿Cómo te fue ésta semana? ¿Me trajiste algo? Y miles de etcéteras que te construyen en mí. Pero todo puede cambiar. Esas son tus palabras
(Si los hombres que rondan mi vida supieran cuántos de ellos califican de hombre-hambre...se arma la hecatombe! Pero el anonimato en estas cosas es una poética forma de la cobardía. Y lo importante es la dimensión poética del asunto, o no?) Frente a la fuente de la plaza del centro del pueblo, sentada en el monumento del señor serio y triste, me miraron asombrados las palomas y el amanecer. Convoqué uno por uno a todos mis fantasmas, y después tomé asistencia, no vaya a ser que alguno se hubiese quedado dormido y se perdiera mi discurso de bienvenida. Los dedos, llenos de olores de chocolate y nicotina ajena, dibujaron sus rostros en el suelo de piedritas, en el aire del domingo, en el agua podrida de la fuente, en el perfume del az(h)ar. Los miré a los ojos, gastados de tanto mirarme en ellos, y les dije: Gracias por construirme los sentidos y el sentido de lo que soy. Gracias por traerme a la vida con sus fábulas y mitos sobre mí misma. Pero antes de que nos vayamos a dormir, diganmé gracias. Si existen o existieron, es porque yo los construí. Las risas se desplegaron como un bostezo en la mañana. Burlándose de mi se despidieron. De a poco fueron volviéndose turbios, transparentes. Y con los recién desperezados rayos del sol, me desvanecí.  Manden fruta Llegó la hora del desembarco, mi Ulises. Después de enfrentar tantos tifones, sirenas que te encantaban aunque no sean ella, Circes que transformaban a los demás en bestias salvajes... Y vos, fija la mirada más allá. Ya estás a las puertas de Itaca. Y el problema no es si ella no te reconoce, o está con otro, o se arroja o no sobre tus brazos. El problema es pronunciar la excusa exacta. Explicar porqué tardaste tanto
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