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Gente del barrio
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Se muestran los artículos pertenecientes a Septiembre de 2004.
Las luces cambian su composicion de rayos, y todo gira alrededor de la calesita mental
una oruga de sueño se desenrosca por el lunar de su mejilla derecha, y ella la espanta de una risa
se come una uña, pero no es hambre, es picazón existencial
nada es más hermoso que automatizar el arte de no hacer nada más que escribir
ausente ausencia sin ascensor ni plumas No puedo ver. Estoy ciega. No literalmente, pero hay algo que me impide mirar. Cuando tengo que ser espectadora (algo que siempre amé) no puedo. Tensiones musculares me hacen girar el cuello. Los ojos se me cierran, apretados, hasta doler. No puedo ver teatro, ni cine, mis pasiones. Hay algo que no soporto, y no sé qué es. Quizás ver los conflictos ajenos me lleven la catarsis para el lado de los tomates subconscientes. Quizás tenga miedo de ser espectada a su vez. No sé. Lo que sí se es que si no me saco esto de encima, no voy a llegar muy lejos con mi carrera de dirección de cine, y mi futuro de actriz. ¿De qué carajo tengo miedo, me quieren decir? Mujeres maquillandosé en el auto, hemos visto muchas. El rimmel es jodido de usar. Pero pintarse los labios, mientras una va en bicicleta por las empedradas callecitas del barrio, ya es el colmo Otra vez, azuleando aguas, me dirijo al encuentro de tus ojos. Un locutor ruso se interpone, pero tu parla rompe barreras de trenes clausurados, y terminamos en la cama de tus viejos, mirando la tele y comiendo bizcochitos. Besos nuevos, de golpe, y una promesa de compromisos extraños, me sacudieron. Y cuando vi tus dedos, deformes por el paso del tiempo, te quise igual. Te quise más. Y, en algún lado tiene que caer la mierda. Por eso este post creo que no tiene un carajo que ver con esa boludez que reza el subtítulito melososo y pelotudo de este blog:" poéticamente correcto". Las pelotas! La poesía se me escapó hace rato, en la putísima noche que termina. No me dejaron jugar, no me dejaron ser, no me dejaron hablar, no me dejaron .... Bah, mierda. Me dejaron, me dejé.... no sé desde dónde viene esta carencia de paz infame, que a veces necesito. ¿Está muy mal querer ser lo que se es y no otra cosa? ¿Para qué carajo gasté tanta guita en terapia, y clases de teatro , y libros sobre el tema? ¿Quién es el boludo que me devuelve el tiempo invertido en aprender, en abrir la cabeza, en pelearme conmigo, con el mundo, con los otros para defender lo que se ama? Eh? qué alguien me conteste! PAUSA (respiro hondo, me relajo, no le pego a nadie pues la violencia engendra más violencia, al expirar saco lo mejor de mí al mundo, me pregunto cuál es el deseo que poseo en el fondo, y trato de eliminarlo, me miro en el espejo y busco lo bello de mi, etc, etc, etc)
Y acepto que no sirvo para todo. Aunque no me guste. Con toda esta revolución barrial, entre tanto hombre-hambre que busca lo que no tendrá jamás, con tanta Oniria extraña, con unos cuantos olores por descubrir aún, con tanta fiaca y tanto desencuentro... me parece que me voy a hacer budista. Caminando por el comienzo del mes, pateando piedritas que no están ahí, bebo espumantes y rojas frutillas. Y pienso y pienso en la reconstrucción de todo. Empecemos de a poco. Un cachito hoy. Y otro mañana Y así  Alicia en el país de las Maravillas El Génesis y el Apocalipsis Fontanarrosa Leo Masliah Cantando bajo la ducha Quién yo? La escuela del mundo del revés La libertad verdadera y última La plaza del reloj de cartón Chaucha y Palito El Tesoro de la Juventud La invención de Morel Cortázar Y otros tantos larguísimos etcéteras Después de la charla con Pedro del otro día, no pude dejar de pensar ... Y revolviendo en archivos ajenos, les dejo esto para pasear Alguien entra de improviso en el sueño, golpeando puertas, y nos asusta. Me desperezo, y ya te fuiste, como el bostezo de recién. Me miro las manos, y las uñas me han crecido sin yo darme cuenta. De golpe, el aire se transforma en vapor denso. Me cuesta respirar, pero una mano con azhares viene al rescate, y despeja lo pesado para transformarlo en un fluído suave y dócil. Todo se aclara, y a lo lejos se oyen tambores de guerra, acercándose. Pero no temo. Respiro hondo con los ojos cerrados, y visualizo una pradera, o un camino. O quizás una calle empedrada y florida. Me pongo en la posición del comienzo , digo xie xie, y espero Los gatos de los tejados me observan. Ellos saben. El helado que pedimos sólo puede ser de dulce de leche, aunque no sea uno de mis favoritos. Pero, es lo que hay. La calle concurrida, el auto robado en el que huimos, pero no muy lejos... Todo se conjuga en la casa de alguien que dice ser nuestra amiga, pero que es una desconocida más, tras las máscaras de siempre. Pelos que han sido largos, ahora se ven cortos. Y feos. Nada de lo que pasa parece satisfacerme. Y sin embargo, me siento resignada a resignarme. Pero trepo por el tapial que limita las cosas. Y más allá de mí, el cielo es inmensamente azul.
Abro los brazos. El barrio este nació en La Mansión de la Laguna. Y el génesis decía algo así: No todo lo que nos sucede pasa en La Mansión. La Laguna entera es un mundo distinto. Muchos de los aqui viven, al llegar por primera vez a la casa, se sienten maravillados ( y algunos asustados) por el parque, el puente, la Laguna misma. Y del otro lado de La Laguna hay un barrio especial. Geograficamente hablando, La Mansión pertenece a él. Se llama Guonderlan. Y dicen qu habitan hombres de ojos hermosos, con perfume a verano. Y mujeres de pelo azul y vestidos rojos. Detrás de la Laguna están las calles empedradas, por donde ningún coche circula jamás, sólo bicicletas. Y hay árboles con frutas, y flores, como en los patios de La Mansión. En el barrio de enfrente de la casa dicen que viven seres melancólicos y alegres. Y que hay un juglar que recorre esas calles sin autos contando y cantando lo que vendrá Es muy dificil espiar a los vecinos de La Mansión. Imaginensé, con toda esa Laguna rodeando la casa... Pero no olviden que desde la torre se ve toda la ciudad, especialmente Guonderlan, el barrio de al lado. Pispeando tras las cortinas podemos ver que las callecitas tienen murales hechos de mosaicos de colores, y enredaderas, casi siempre verdes, o rojas.Hay fuentes y surtidores en las paredes y en el centro de las calles empedradas. Acuerdensé que ningún auto pasa por ahí, sólo bicicletas Hay un tren que pasa por las afueras, y cada pocas cuadras hay una estación, llenas de árboles frutales, como casi todas las calles. Pérgolas y kioscos de banda por los rincones.Y bares y almacenes por las esquinas. Ventas de telas y perfumes...florerías y heladerías... Así parece ser Guonderlan, pero sólo de día. Más chusmerío en el próximo boletín Sí, le saqué el subtítulo ("blog poéticamente correcto") porque no es verdad. Dejemosló en lo de Turismo mental, que en eso estamos. Era LA FILMACIÓN de LA PELÍCULA. Tenía que llegar, como sea. Pero yo estaba lejos, en el campo, cerca del espacio exterior. Y el rodaje era en Getafe, o algún lugar parecido. Más allá de las vacas inflables nuertas al costado del camino, y de la lluvia intermitente, yo tenía esperanzas de llegar. Una amiga holandesa me daba animos. Le robo los cosméticos a mi tía, para pintarme y disimular la terrible hinchazón de la boca, que de tan deforme, me hace fea. Pero corro, y llego. Me acompaña mi abuelita, de sombrero y sobretodo. Nos metemos entre la gente, y leyendo los carteles me entero que el casting para hadas ya terminó, y lo lamento. Pero ya adentro del circo, cerca de los galpones en donde se va a filmar, mi abuelita se acerca a un mostrador, y le grita algo en italiano a un viejito arrugado, con cara de mandamás, y que lleva un saco morado y bordó de solapas raídas. El señor se acerca, y yo trato de explicarle que quiero trabajar en su película, pero él sólo entiende italiano. Señalo a mi abuela y le digo que es mi nonna, y él, fastidiado, dice algo así como "¿quiero yo acaso una versión pequeña de ésta señora?". Me sale decirle cosas en castellano, y un tío abuelo se abre paso entre la multitud y le explica al director que yo "parlo en Jocaigna" , entonces él pone su mejor cara de impaciencia, y se digna aescuchar mis palabras. Suena el timbre de casa y me despierto. De haber podido, le hubiera dicho:(con la alegría más grande, porque pensaba que estaba muerto) ,. Federico yo quiero trabajar en tus películas porque son mías también, y porque quiero que la imagen que tenés en la cabeza sea la imagen de todos. No me va a quedar otra que filmar lo mío Azul, de nuevo, pero esta vez diferente. No son los mismos ojos ni el mismo azul. Este es un azul que viene de cerca. Pero ni siquiera importa si es azul. El color, esta vez, es lo de menos. Miedo, eso sí. Y más que antes. Porque esta vez no creo que esté permitido, por eso de la moral y las buenas costumbres y lo que va a decir, si se entera, que va a pensar.... Así que debo guardar todo para dentro de tres meses, si es que aguanto, y portarme correcta y academicamente. Belleza y alegría inusitada por los cinco costados. Olores que aún no son Todo esto, entre otras cosas, llegó con el perfume de las fresias esta semana. Ma Lau: leíste mi blog? Te gustó? X: sí.. y después , saltando de link en link, conocí otros...ay ay ay ustedes los bloggers!..... M: qué? X: si tuviera que definirlos.... no sé.... son como...periodistas de su propia almita, chusmas de sí mismos, ombligueros in extremis... M: y? X: no sé... me pareció muy clasemedia el asunto. Psicoanálisis, inglés, trabajo de oficina o estudios universitarios. Gato y perro; mamá y papá. M: pero yo no tengo esas cosas, bueno, no todas. X: pero quizás las tuviste,o quizás las añorás, o deseás. M: y por eso creés que tengo un blog? X: No, por contagio. Ser blogger es una enfermedad altamente contagiosa, que espero no adquirir... M: Vos sos mi amigo, no te preocupes... pero ya vas a caer Eso me pasa últimamente, a pesar de los amigos inusitados y maravillosos, a pesar de la familia, que siempre está ( aunque no querramos, incluso), a pesar de los ojos de tantos que hayan pasado por el lado de afura de la ventana... Es eso. El lado de afuera. Del lado de adentro estoy sola. Y ya no quiero. Está y no está. Cercanía irremediable. Me mira pero su mirada no es para mí. Me ahogo. Me dejo ahogar. Me abandono en la hondura del agua de sus ojos. Me muero y muero. Aguanto la respiración. Extrañamente sólo respiro cuando él no está. Prefiero esta apnea fatal, sin embargo. Lo único que me pertenece de él es su ausencia. El silencio de su música en mi oído. La boca que no es, que no será. Su infinita sonrisa que persiste, aunque hace rato que él ya se fue. Anoche me encontré con vos, y charlamos sobre el desamor, la inminente primavera y esas cosas que nos pasan. Vos me contabas de tu soledad, yo de la mía. Vos te quejabas del frío de la noche, y yo del del día. A veces me pregunto si esto que tanto estiramos no es parte de nuestro raye fatal. Qué manera de perder el tiempo, pordios! Qué maravilloso cuando una mirada, nada más, te devuelve la fe en la humanidad, o el amor, o la felicidad y esas cositas. Gracias Diego. Y llegó el vómito que marca el cierre de finitivo de una etapa de borrachera general. Sacar las tripas en un grito, no es lo mismo que sacar la mierda. Mierda es lo ya digerido, lo absorbido, lo terminado. Pero el vómito de ideas y de tinta es inmediato a lo que te descompone por adentro. Te deja débil, pero con un vacío interesante de llenar. Catarsis, que le dicen... * El título se lo pedí prestado a NadiaNi pensarlo. Ordenar el mundo que nos rodea nos crea esa sensación exacta de master of puppets que no está tan mal, a veces, pero no es bueno cargar sobre los hombros, llenos de caspa, todos los días. Ni hablar. Casi sin pensar las cosas también pueden ir saliendo, lo mejor es ponerle ganas, te dicen por ahí los vecinos. Y sin embargo, no tengo ni ganas de tener esas ganas. No tengo onda, me dijo un amigo, hablando de sí. Pero yo pensando en mí me pregunto, ¿hay que tenerla por obligación o por gracia? No sé si es algo que te cae... o lo buscás, o qué. Nada que hacer. Hoy es domingo, y encima nublado . Ayer mi equipo empató. Tengo mis botas de gamuza mojadas por motivos que no vienen al caso. Y sin embargo, me siento bien ¿es un pecado? Apatía asquerosa Todo ese sol en la calle y yo tan sin ganas de salir a cazarlo. Y, para balancear, me detengo en cosas tan inútiles como esto. Voy a salir a correrle al viento en bicicleta, a ver si se me pasa. De repente, un asco ancestral por la vida subió por mi pelo. Como una araña pegajosa, quise sacarlo a manotazos, pero sólo logré pegarme a mí misma. ¿Por qué, por qué esto se aferra a mi cabeza? Corrí a la ducha, pero el agua fría o caliente, no cambió nada. ESO seguía ahí. Me di cuenta, con auténtico pavor, que debía dejar que se fuera solo. No sé hasta que punto podré soportarlo. Me quedo quietita, apenas respiro. ¿Alguien me mira y me dice si ya se fue? ¿Y ahora? Sin plata, sin oro ¿cómo traer a alguien nuevo al barrio? ¿qué empresa de fletes aceptará tal mudanza? ¿cómo sobrevivir sin una casa confortablemente equipada, por lo menos con lo básico? Esperaremos en la vereda hasta que salga el sol Pero esta noche está más fría de lo que esperábamos.
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