Guonderlan |
![]() Turismo por un barrio mental casi como cualquier otro
|
|
|
Se muestran los artículos pertenecientes a Septiembre de 2006.
Ni lo que dura un tema de Fito Paez! Nene, media pila, que una no es un cacho e´ bofe Lo vi llegar a la puerta una noche de calor y viento, justo cuando mi madre se iba de viaje. El invierno estaba lejos, pero había argumentos para sentir cierto frío. Yo era una extraña en mi propio cuerpo, no sabía sostener mis manos, ni él su manera de caminar. Miraba de costado, como sospechando un encuentro sin planificar, o un crimen ya cometido. Más me quería acercar a él, y más se alejaba de mí. Ni esperé a que posara el vuelo en mi charla. O por lo menos en mis ojos. Hablé más que nunca. Me intimidaba tanta calma en él. Yo era un despliegue de gestos e incomodidades en lo estrecho del asiento. Y a veces tenía que pararme y hacer algo, no importaba qué, pero diferenciarme de su estatismo. Tropezando con mis manos y mis palabras, enredándome en demostraciones absurdas él me frenó. Me dijo, casi casi sin mirarme: sos una persona muy eléctrica vos… No me gusta que seas así ahora. Frená. Me enojó demasiado su abuso de confianza, su agresión y su tono. Justo ahí empezó a hablar. No contó mucho. Pero todo fue suficiente como para que a los cinco minutos lo empezara a querer. Esos días lo veía siempre de noche. Cruzaba la calle o el bar seguido de su séquito pobre de gente, porque su manera de desenvolverse en el mundo era esa, la de un rey. Todos, yo incluida, cumplíamos sus órdenes. Una vez nos fuimos del bar actuando una pelea de novios, para que se pudiera robar un trago y salir disimuladamente. Me ponía a prueba sin dudar, y dándome motivos de duda sobre mi. Me hizo reír y enojar con sus teorías sobre la rebeldía y la música. Me dio confianza haciéndome desconfiar de mi misma. Se fue un día a la gran ciudad, y por mucho tiempo no supe nada, apenas unos datos perdidos extraídos del Messenger. En julio volvió. Distinto, pero si grandes modificaciones visibles. Las cosas invisibles estaban, sin embargo, flotando como niebla y como hilos de colores en el viento, sobre su cara. Llegó a nuestra mesa del bar y otra vez me intimidó, pero no me dejé convencer por mí. No me di bola, y lo miré con mis ojos abiertos Y otra vez, pero en medio del invierno, me desarmó los argumentos del frío. Y ayudó, junto a otros, a convertir el departamento de la tía, en La Mansión. Desplegó su risa y su vulnerabilidad. Mostró su amor por las cosas y la gente. Nos pintó de azul y verde la cara. Nos llenó la casa de humo de camel, me emborrachó riendo, me ordenó la complicidad, me abrazó dulce y melancólico, me confió muchos no secretos, me volvió a emborrachar, tiró piedras a la iglesia, me impulsó a quererlo más, hizo enojar y reír a muchos y se volvió a Buenos Aires dejándome un olor a felicidad casi perdurable, sacándonos el frío de julio, al fin. Esa noche me di cuenta que no sería para mí. Su nombre junto al de ella dando vueltas en el tonto protector de pantalla de la computadora, el nombre completo de ella bamboleándose al final de la partitura que yo pensé que sólo había escrito él, y el hecho indefectible de que hace años que son novios, me dieron la terrible certeza que yo no quería ver. Puta madre. Otra vez me enamoro de uno con novia, pensé. Puta madre. Encima que dejo de lado mis creencias idiotas de no fijarme en nadie mayor de 35 años, de no mirar siquiera a quien fue o es amigo de un ex novio, de ni siquiera pensar en un amigo con fines sexoserios…Encima de todo eso, no me va a querer. Hay un levísimo nivel de algo que podría llamar cariño, amor, gusto, cuidado o histeria.Claro, ya sé… es amistad. Y a mi me cuesta verlo ya como a un amigo. Sin querer me descubrí contándole cosas de mi pasado con Fer, que él no conoce. Sin querer charlé horas de nada. Horas de música. Horas, siglos quizás mirando sus manos en la guitarra Eso lo puedo hacer, porque lo que en realidad quiero es besarlo hasta cansarme, abrazarlo hasta que duela, emborracharme de él hasta desmayarme de amor y todas esas cursilerías maravillosas que decimos en este estado químico y místico del amor. Encima de todo eso, no me va a querer… Creo que algo me quiere. Pero no de manera romántica. Lo que más duele es tener una certeza como llaga, rasgo de inseguridad ya asquerosa, que me dice que si yo fuera de alguna otra manera ( ni se cuál), y quizás supiera escribir música, podría tener la confianza para conquistarlo, o algo así. Hice un experimento extraño: puse el cd que él me grabó (todo tangos) en la compu, y al azar, con los ojos cerrados, seleccioné un tema. Y salió Mama, yo quiero un novio, que es el tema del día en mi cabeza. Lo más gracioso es que lo canta una japonesa, y una parte es en japonés. Y tratar de entenderla, es como tratar de entender esto que a veces llamo destino. Ya se que no será para mí. Ya lo sé. Entonces todos los signos de la vida se vuelven japoneses. Y una, que adivina el chino, pero del japonés ni jota, se entra a marear a niveles nunca pensados. Está bien. Cualquiera piensa que la vida era otra cosa y no esto, pero...Las migajas no me conforman realmente, y sin embargo las como. Y por eso engordo en la medida de lo imposible, cubriéndome otra vez del disfraz que no me pertenece, y volviendo al encierro del miedo de no ser. Me aferro al amor como un náufrago a su tabla. Y haciendo fuerza para abajo, me ahogo lentamente de ilusiones o de amarguras.Si no me fijo en un hombre ocupado con novia (casado nunca) me fijo en uno que no puede ni acercarse al compromiso de venir a tomar mate. La desventaja de todo esto, es que es mi amigo, y no me puedo borrar tan fácil como quisiera. Y a su casa voy a seguir yendo. Y a sus ojos también. Esa noche me di cuenta que ya no sería para mí. Se va a casar con ella seguramente. Acariciarlo en sueños no es suficiente. Lo peor del caso es que la semilla del amor ya está sembrada (hace rato, creo, y no lo había registrado) y una vez en mi cabeza de tierra fértil ya no puede ser arrancada.Generalmente la saco de mí una vez que el árbol creció y se secó, o lo bajaron de un hachazo, dos formas en extremo dolorosas de alejarse del amor, que es una planta tan hermosa para regar y ver crecer. Escucho los tangos que me regaló, y todos lo huesos que tengo, y los que no tengo también, me crujen como barco viejo. Voy a salir al frío de la noche sólo por él. Y por mí, aunque nunca se quede conmigo. Quizás caminando las calles del barrio , aunque no encuentre una respuesta, encontraré algún tipo de paz. Precauciones: No acercar al fuego depende para qué ...¿Y si una quiere encender la caja?... Mandó mensajes. Y uno no se lo contesté. Pero hoy le mentí. Le dije que estaba en lo de un amigo y que me quedaba ahí Y llamó para ver qué hacía y qué onda , y etc. No lo amedrentó la idea de que me quedase en lo de otro hombre. Y le volví a mentir, y le dije que estaba complicada con el laburo, que por eso no nos encontrábamos. Pero no voy a volver, aunque digan que la tercera es la vencida. Este ya se venció hace rato. ( y del que me ocupa el tiempo ahora no quiero ni hablar, para evitar la quemazón y la voladura) Pasé por la casa de lo tangible, y a pesar de mis anhelos diurnos y nocturnos, nada se movió en mi. Y seguí de largo. Ya antes había ido a visitar a lo imposible, y entre risas y regalos, casi me olvido de su propia condición. Sua manos son una tentación absoluta. En el medio de tantas vueltas, le mandé un mensaje a lo plausible, pero no quiso salir de mi teléfono. Entonces desistí. Me volvía a cruzar con lo imposible, disfrazado de otra cosa, pero lo reconocí igual. Y di vueltas y vueltas en bici toda la noche |