Guonderlan |
![]() Turismo por un barrio mental casi como cualquier otro
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Pasional No sabrás, nunca sabrás Parece que Guonderlan no es tan maravilloso como lo pintan. El gran problema de este barrio es que queda lejos. Lejos de tus ojos, o sea, lejos del mundo El domingo que pasó no fue muy divertido. Sólo la esperanza de tu voz en el teléfono me sostenía un poco entre tanta desidia No estabas en tu casa, te habías ido en busca de bebida. Sigo, entonces, practicando mi paciencia. Te invito a que, por favor, hagas que mi espera termine Update: Te juro que quiero llorar, pero no puedo. No sé si es porque estoy en una casa ajena; porque se que estás con otra mujer ahi, al lado tuyo y no quiero interrumpir; o porque ya doliste tanto como debía y está quedando poco. O quizás quede tanto por vivir con vos que ya ni sepa. Busco señales, pero no decís ni un hola virtual. Tengo que trabajar y no puedo. Tengo que aguantar cruzarme con el pasado en una esquina, y de la mano de otra. Tengo que pensar en positivo con respecto a vos, a nosotros, y no me sale. En definitiva, tengo que saber que nada sé. Y me duele. Y ahora si estoy llorando Llueve en la ventana de La Subasta. Me pregunto si alguien puede extrañar esta lluvia nuevejuliense ¿lloverá así en otras ventanas este sábado a la noche? ¿Cómo se verá la lluvia en la ventana de Juja, en los Madriles? ¿A Ariel le lloverá en Tel Aviv de la misma manera que a mi me llueve en Rioja y Robbio? Venecia en la lluvia debe ser hermosa. Le tengo que preguntar a Frank La lluvia lava, insistió Rafa el otro día en el chat, mientras llovía en el pueblo y no llovía en Villa Santa Rita La lluvia depura, arrastra. También disimula las lágrimas Desordena los pelos y algunas ideas. Se mete en los huesos si viene con viento frío. Refresca las ganas si es verano. ¿Cómo llueve en tu ventana cuando llueve? No me olvido de otras lluvias. En Bahía Blanca, ese verano en la estación..parecía de mentira, cinematográfica casi. O esa, tan real, que nos echó de Necochea en la filmación de Cómplices La lluvia en ese enero en Brasil, que parecía eterna, y sin embargo terminó un día. La lluvia de marzo, que inundó la ciudad y me lavó las botas O en La Plata, que duele de fría y salpica desde abajo. La que me aguaba el camino al trabajo, cuando vivía en la pensión de la calle Junín La lluvia que nunca tuvimos con Santi La lluvia que se desenrrollaba esa noche que fuiste a mi casa. La que me llevó a tu puerta.. La lluvia que ya no importa que moje. Y la dejamos hacer, empapándonos La lluvia que nos hace correr, aunque sepamos que es inútil, como tantas cosas Navegar de lluvia en lluvia, atravesándolas. ¿Cómo llueve en tu ventana cuando llueve? |