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Turismo por un barrio mental casi como cualquier otro

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Se muestran los artículos pertenecientes a Febrero de 2008.

Por la puerta grande

Es una  puerta  grande, ancha.

Del otro lado estás vos

Es  alta, de madera maciza, reforzada.

Se nota pesada.

Lo termino de descubrir cuando quiero abrirla y  me cuesta  mucho

Golpeo.

Debilmente, a lo lejos, se escucha  tu voz, respondiendo

Te pido que te acerques, que me ayudes.

Yo empujo, vos tirás.

De a poco, muy lentamente, se abre.

Se abre la luz que llega del fondo.

 La rendija de apertura es mayor.

Vos hacés fuerza. Yo  mucho más.

Y  cuando asomo  la cabeza, sonriendo, esperando verte

La cerrás de golpe y  me  aplastás la cabeza contra el marco

03/02/2008 00:54 Autor: Ma Lau. Enlace permanente. Tema: Hombre hambre No hay comentarios. Comentar.

En honor a Chuck

Drogas en los circuitos.

Circulan y modifican

Como hilos de marionetas no dejan que el cuerpo caiga

Falsa sustentación de la tristeza

Despojos de  carne, telas y huesos. Eso es el cuerpo

Eso y la tristeza.

Que no sube a la superficie. Se queda anclada en el fondo para no  matar

Si estuviera en la piel destruiría todo. Lo propio  y lo ajeno

La  tentación  es el cuchillo  que investiga bajo las telas y  la carne el lugar exacto en el que están los huesos

No vivir en planta baja  hace que asomarse al vacío de  la ventana sea  simple

Pero ahí están las drogas. Para no tentarse con lo simple. 

Igaul tampoco sirven.

La solución fácil nunca sirve

La única respuesta es el dolor

Cada  gota de dolor lacera el cuerpo para gritar la vida.

El dolor de adentro

No el dolor simple del cuchillo en la piel, la trompada en la pared  o el  portazo en el dedo.

El que nace del fondo  mismo de cada célula cuando uno se da cuenta que está solo.

El dolor es el  mejor cicatrizante.

Como la lluvia lava y cura.

Sentirlo todo

No anestesiarse con falsas esperanzas, inutiles optimismos  y cotidiana ingenuidad.

Que duela

Que lastime

Que ya no alcancen las lágrimas vivas o muertas en los ojos

Que  el sudor se añeje en  los pliegues

Que el temblor  ya no tiemble.

Gritar sin ruido para oirse adentro

Y después dormir casi sin soñar.

 Y al otro día, casi no duele

 Casi

 

10/02/2008 06:20 Autor: Ma Lau. Enlace permanente. Tema: Tour turístico Hay 1 comentario.

¿Bruja yo?

En abril del 2006  escribí esto

Claro que me han quedado alguna que otra boca sin  probar y, por lo menos, 3 vinos sin beber.

Lo  demás, sigue sucediendo

13/02/2008 19:49 Autor: Ma Lau. Enlace permanente. Tema: Tour turístico Hay 1 comentario.

Vasos y venas

Lavo los vasos sucios de la noche anterior

Todo huele a cerveza vieja y  pizza fría.

En 15 miunutos llegan a casa. Tengo que apurarme.

Extiendo el repasador en  la mesada. Apoyo el primer vaso, boca abajo.

Empiezo a lavar el segundo vaso y  de repente todo  se ralentiza. Como las  balas a Neo en Matrix. Desde distintos ángulos veo lo que   va  a pasar y pasa. Es como  un deja vu conciente.

Las gotas caen  en el piso, en el mármol y en el repasador.

Y lo que pasa  lo anticipo, pero no puedo evitarlo.

Todo  es tan lento. Todo es tan   veloz.

El culo del vaso   de mi mano choca contra el vaso  que ya está apoyado.

El choque. La onda expansiva. 

El vidrio estalla como si fuera de azúcar.

Pero no es azúcar eso que se aferra a mi carne y la abre.

No es dulce eso que desgarra la piel  y  el músculo tán  facilmente como si yo estuviera hecha de  plastilina

Un pedazo acá, en el borde, debajo del meñique, que llega casi  hasta la muñeca. Forma una figura. Parece una estilizada letra G

Parece una apertura de telón.

Una  puerta de carpa descorrida.

Una boca sedienta.

La vulva de una monja.

Se abre sin permiso. Y queda abierta, sin alivio.

Otro pedazo  ahí. En el comienzo  del antebrazo. Debajo de la muñeca. justo encima de esa vena verdosa que se trasluce.

Ahí. También abre.

Ni siquiera se desgarra. Sólo abre.

Y de todos lados  se derrama.

Como una compuerta. Como un sifón   con poco  gas. Como un vómito líquido.

Estamos acostumbradas al simulacro de desangrarnos una vez por mes. Pero acá no hay coágulos, ni lentitud. Ni  dolor.

 Acá sólo  hay sangre que cae.

Y mancha el piso de la cocina. Y el repasador. Y los restos del vaso.

Y me  miro esa mano que no parece mía pero mana  mi sangre.

La miro como  si sólo mirando   el torrente se detuviese.

Y se desdibujan  los contornos, manchados de rojo.

De pronto entiendo la facilidad de ciertos  suicidios adolescentes.

En un  instante, todos los Werther del mundo están clavados en  mis venas en forma de vidrios rotos.

Atractivos.

 Fascinantes.

Imaginensé algo que no duele y que es hipnoticamente bello

Líquido

Fluído

Rojo brillante

Pero no duele

Y si no duele, no parece real.

Esa herida es  casi onírica.

La sangre limpia no  tiene olor.Apenas un sabor metálico y  salado.

Sin olor tampoco hay realidad.

El amor es real  por el olor y el dolor.

Este corte no parece serlo

Pero reacciono.

Un rollo de papel  higiénico  no alcanza para frenarla.

Igual, me niego y me resisto a la idea de los puntos.  No confío en cualquier  costurero.

Hago fuerza, desde adentro, para que todo  se cierre.

Llegan mis amigos. Llegan las curitas cambiadas cada media hora.

Llega el vino y la pizza que no hago yo, sino los otros, bajo mis  instrucciones.

Llega el  mareo del alcohol y el recuerdo de que es anticoagulante. Puta madre.  Un error de cálculo.

Llega la soledad.

Y me duermo pensando  en un futuro sin cicatrices.

La felicidad no deja cicatrices.

La herida de mi mano es real

26/02/2008 03:32 Autor: Ma Lau. Enlace permanente. Tema: Cotidianizada Hay 3 comentarios.


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