Guonderlan |
![]() Turismo por un barrio mental casi como cualquier otro
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Se muestran los artículos pertenecientes a Marzo de 2009.
A Sant, que insistía en mi locura y en su lucidez, el iluso No voy a ser esa que querés que sea y que no se parece tanto a mi. Puedo seguir desnudándome como casi siempre, pero no vas a encontar, detrás de estas telas, más o menos piel de la prevista. Los amigos me arrastrarán a las perdiciones correspondientes, los músicos me harán bailar, los cuadernos nuevos escribir y tu piel seguirá siendo una tortura en mi cabeza. No voy a abandonar las ideas utópicas de la creación colectiva, ni de la casa grande, ni del amor al amanecer. No voy a dejar de decirte piropos, incluso ese día en el que te odio con toda mi alma por ser tan indiferente a mi vida. Nunca vas a dejar de ser hermoso. Iré descalza a buscarte cada vez que toques la puerta. Y habrá pan caliente y sonrisas para los amigos. Y sobre todo para vos. No jodas. No intentes que cambie mi cursilería absoluta, mi ñoñez de pueblo, mi alma de señora de su casa. Soy feliz cosiendo a máquina y pintando paredes y cuadros. Por más que hagas fuerza y desaparezcas. Aunque me bombardees de glamour, tecnología y novedades. Me seguirá gustando La máquina de hacer pájaros, y bailaré salsa berreta en el living. Querré un vestido blanco el día de la primavera. Soñaré con casas chorizo o con mansiones. No voy a abandonar mi gusto por los gatos, las plantas de diamelas, el fútbol en domingo... Soy vieja. O casi vieja. Y dicen que no aprendemos mañas nuevas Pero he aprendido a verte desde otro lado. Y a perdornarme el amor y el desamor constante. Y supe hacer de tripas corazón. Y seguir andando. casi sin ganas, pero andando. ¿te acordás cuando todos los hombres usaban el pelo largo? Se resignaron a olvidarlo en los noventas. No se dieron cuenta de que los queríamos más así. No cambio por cambiar. Por eso te pido que no insistas. Y te aviso que sonaste. Porque mi memoria es prodigiosa. Y yo no olvido Leyendo a Lacanna me surgieron dudas sobre la gente que me rodea, sobre mí misma en el papel de boluda, tonta y/o loca, y no llegué a muchas conclusiones iluminadoras, pero sí a algunas. No creo que nadie esté libre de padecer el acoso de estas calamidades ( todo esto dicho con el tono más sarcástico que pueda encontrar) Y no hablo de los demás. hablo de mí. Es muy difícil estar libre de ser una boluda. No es fácil cargar con la respuesta tardía, el miedo bobo, la torpeza innata, la despistadez crónica. He escuchado a mucha gente tildarme ( en la cara, a espaldas, como sea) de loca: loca de mierda, loca linda, loca rayada (sí, la redundancia se repite), loquita, loca como tu madre ( a esos no les faltó razón), loca dicho con bronca, loca dicho con risas... En un punto me lo creí: cuando era adolescente, y ser excéntrico, o no vestirse a la moda sino con la ropa que yo misma hacía , o crear la propia manada ( muy pocos están excentos de manada en la adolescencia. Yo no) te hacían sentir raro, loco. Y más en un pueblo chico. y en los comienzos de los teribles ´90. La locura era, entonces, ser diferente. O tratar de serlo. O ni siquiera eso. Sólo permitirse jugar en un ámbito ( el pueblo) que no te dejaba. Pero cambiar de horizontes, y estudiar en bellas artes, hace que te veas desde otros lados. Y yo no era loca. Era una cuerda más, que iba por ahí haciendo las cosas un poco como se le cantaban, otro poco como creia que los demás decían que se debían hacer. La locura pasó por forjarse un estilo. Por diferenciarse de verdad. Y yo no tenía ganas. Hacía los deberes, era buena alumna, tenía un novio que era compañero de la facu, y usaba tacos y pollerita como todas. Y sin embargo, en mi´pequeño circulito de chicos buenos, yo era "la loca". La que le ponía pasión a los deberes de la facu. La que se reía del absurdo. La que se enamoraba ( sin decirlo en voz alta, claro) de los creativos del grupo de al lado. Supongo que ahora sigo siendo una loca. Hormonalmente loca. Sagazmente loca. Y tontamente loca ¡Y la tonta! Ah!, la tonta! A esa ya le tengo cariño. Es la que baila temas de Chichi peralta descalza en la cocina. Es la que relee El tesoro de la juventud para irse a dormir ( pero por suerte, ya no le cree) Es la que deja mensajitos ocultos por ahí, para que el otro los descubra y se muera de amor ( o por lo menos me imite) Pero también es la que cuando no entiende un chiste se hace la boluda y se ríe igual. O cuando no vio tal o cual peli, asiente con la cabeza, como si supiera. Y eso la hace más tonta aún . Perdón ME hace más tonta ( ¿No ven cómo le gusta zafar a la tonta esta?) Yo creo, a diferencia de Marcelo, que es imposible escaparse de esto. Uno es boludo, miente, es tonto y es loco. A veces se da cuenta. A veces no. A veces es condenado sólo por una mirada externa, cuando otra mirada , o la propia conciencia, le dictan lo contrario. Es todo tan relativo, que es imposible huir. El que esté libre de boludismo, que tire la primera piedra Cada vez que te sientas tentada de llamarlo, verlo, escribirle o comunicarte con él de alguna manera, puedes hacerlo. Sólo ten bien presente y siempre recuerda que él no te ama. Que nunca lo ha hecho y nunca lo hará. Cuando esa única verdad esté en tu sangre, puedes hablarle. Debes saber que la simetría universal es imposible. Y que la mentira abunda. El amor, el desamor...ambos suenan falsos. Ficticios. Absurdos en un mundo presumiblemente justo. Pues bien, el mundo no es justo. Él no te ama. Antes de decir una palabra... Antes de escribirla... Date cuenta de que no.. de que jamás... De que nunca habrá de amarte. Si sobrevives a esa idea, puedes enfrentar ejércitos. Pero no te ilusiones con la gloria. Casi nadie sobrevive a esa idea. Los que lo hacen se están mintiendo, o ya están muertos. Y ahora sí. Marca ese número. Escribe esas letras. Toca a su puerta. Preséntate ante él y haz lo que puedas Igual no habrá de amarte |